Embarazo


Dicen que el cuerpo es muy sabio y sabe adaptarse a todos los procesos de la vida humana. En el caso del embarazo, las transformaciones anatómicas y funcionales que sufre nuestro organismo son tantas que prácticamente afectan, en mayor o menor grado y casi sin excepción, a todos los órganos y sistemas.


Conocer estas modificaciones es muy importante para toda mujer preñada o que esté en proceso de quedar embarazada.


Cambio que produce alegría


Por ello, el Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid (España) ofrece un listado de cambios que sufre el cuerpo de una mujer en estado de gravidez. ¿Quieres conocerlos?


1. Modifican su centro de gravedad. Las embarazadas proyectan la cabeza y el tronco hacia atrás y establecen una lordosis lumbosacra de compensación, que se ha dado en llamar “el orgullo de la embarazada”. La marcha se torna lenta y pesada.


2. Desde el comienzo del embarazo, la mujer registra un ligero ascenso térmico de 0,3 a 0,6 ºC sobre la temperatura basal preovulatoria.


3. La pigmentación acentuada de las membranas es el fenómeno más notable, tan habitual en el embarazo que llega a constituir un signo más para su diagnóstico.


Es más acentuada en las mujeres morenas que en las rubias y se puede comprobar en la cara, los pechos, las grietas y cicatrices; en la línea media abdominal y en los órganos genitales externos. La pigmentación desaparece después del parto aunque a veces persiste con mucha menor intensidad.


4. Aparición de estrías. Se presentan de forma más numerosa en el abdomen y son rosadas, congestivas y a veces pigmentadas.


5. Las modificaciones mamarias son precoces, constantes y numerosas. El fenómeno más evidente lo constituye la hipertrofia, a lo que se le suma la aparición de grietas, mayor tensión, sensibilidad y capacidad eréctil.


6. Hay cierta predisposición de crecimiento en el sistema óseo. Muchas mujeres jóvenes suelen aumentar de estatura.


7. Existe una mayor movilidad de las articulaciones. De esto se benefician especialmente la sínfisis y las articulaciones sacroilíacas, facilitando el movimiento de la pelvis durante el parto. Dicha movilidad se acentúa también en las articulaciones de la columna y en las de los miembros inferiores.


De más está decir que la mujer embarazada experimenta un aumento de peso durante la gestación, que puede llegar a ser de unos 11 kilos. Aunque si se presentan vómitos, la mujer puede incluso adelgazar.


De acuerdo con los especialistas del Servicio de Ginecología y Obstetricia, en la semana que precede al parto, por variaciones hormonales, se puede perder alrededor de un kilo de peso.