Venezuela


Lilian Tintori repite la pregunta que su hija de cinco años ha hecho más de una vez durante el último año: “¿Papi morirá en la cárcel?”


“Yo sólo le digo que él está encarcelado injustamente”, dice la Sra. Tintori, esposa de Leopoldo López, líder de la oposición venezolana, quien yace en la cárcel.


“Él está en la cárcel por sus ideas, por sus palabras, por denunciar un régimen corrupto, antidemocrático e ineficiente”.


El Sr. López cumplió poco más de un año en la prisión militar de Ramo Verde debido a cargos políticamente motivados según sus partidarios.


Se le acusa de ser el autor intelectual de la ola de protestas en Venezuela el año pasado contra las restricciones a las libertades democráticas, el crimen rampante y una economía en deterioro. Las manifestaciones dejaron 43 muertos en ambos campos.


Los defensores de los derechos humanos se quejan de que la situación en Venezuela ha empeorado desde que el Sr. López se entregó a las autoridades.


“Desde entonces, ha habido un debilitamiento de los derechos políticos y civiles”, dice Inti Rodríguez, de PROVEA, la organización de derechos humanos con sede en Caracas. “Se ha consolidado un estado policial donde los patrones represivos se han asentado, y donde son comunes las detenciones arbitrarias y las violaciones de los procesos debidos”.


Según la oficina del fiscal general de Venezuela, las fuerzas de seguridad detuvieron a más de 3,300 personas durante las manifestaciones del año pasado.


Nizar El Fakih, un abogado del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Andrés Bello en Caracas, dice que la mayoría fueron detenidas sin causa justa, y muchos de los liberados tienen medidas restrictivas en sus libertades. El Foro Penal, un grupo local de derechos humanos, dice que 61 personas siguen encarceladas.


El director para las Américas de Human Rights Watch, Daniel Wilkinson, dice: “Jamás hemos estado tan preocupados por la situación en Venezuela”.


HRW dice que ha encontrado pruebas sólidas de 45 casos de “graves violaciones de los derechos humanos” cometidas por las fuerzas de seguridad de Venezuela, y que ha documentado por lo menos diez casos de tortura, incluyendo “palizas brutales, descargas eléctricas o quemaduras, y otros malos tratos”.


Ahora que la crisis económica de Venezuela se ve agravada por los precios del petróleo, la escasez generalizada de bienes ha aumentado las colas en los supermercados.


Ante el temor de nuevos disturbios, el gobierno el mes pasado concedió nuevas competencias a los militares para usar fuerza letal con el fin de mantener el “orden público” durante “congregaciones públicas y manifestaciones”. Los analistas dicen que el apoyo de los venezolanos hacia el gobierno del ex presidente Hugo Chávez se evaporó bajo Nicolás Maduro.


“En comparación con Chávez, el Sr. Maduro no tiene el carisma, la popularidad ni la capacidad política”, dice Margarita López Maya, analista política de la Universidad Central de Venezuela. “A medida que pierde el control de la situación, él retorna al autoritarismo apoyándose en las fuerzas armadas para controlar el país”.


Todo esto llevó al presidente Barack Obama a firmar en diciembre una ley que niega las visas y congela los activos de oficiales en Caracas acusados de abusos contra los derechos humanos, un día después de declarar que su país quería normalizar las relaciones con Cuba, el firme aliado de Venezuela. Las sanciones se producen ahora que los venezolanos expatriados en EEUU se han convertido en una formidable fuerza de presión.


A pesar de que el Sr. Maduro critica repetidamente a EEUU – el mayor mercado de exportación para el crudo venezolano – los oficiales de alto nivel en Washington dicen que los diplomáticos venezolanos se han acercado a ellos para hablar acerca de cómo reparar la relación.


Sin embargo, al igual que en el caso de Cuba, dijeron que la condición de EEUU para un acercamiento es la liberación de los presos políticos. Los oficiales de EEUU dicen que se están cuidando de hacer del Sr. López el centro de atención, a pesar de que su esposa y otras víctimas se reunieron con el vicepresidente Joe Biden este mes.


Los críticos dicen que el Sr. López tiene una tendencia hacia la autopromoción, y que los llamados para su liberación por el Sr. Obama y Zeid Ra’ad Al-Hussein, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, le benefician al convertirlo en una causa célebre. El gobierno de Venezuela, por su parte, calificó los llamados de “entrometidos, falsos e infundados”.


Los expertos dudan que habrá un gran adelanto. “La mayor parte de los gestos previos que se emitieron con el propósito de mejorar las relaciones fueron posteriormente inutilizados por la necesidad de tener un chivo expiatorio” de los problemas económicos del país, dijo Patrick Duddy, ex embajador estadounidense en Venezuela y ahora director de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Duke.


En Caracas el miércoles, cientos de venezolanos vestidos de blanco marcaron el aniversario del encarcelamiento del Sr. López reuniéndose y gritando “libertad” en el lugar mismo en el que se rindió – junto a la estatua del héroe de la independencia cubana José Martí. A diferencia de hace un año, no hubo ni marchas ni protestas masivas.


Para Joel Guevara, un estudiante universitario que dice que fue golpeado y detenido por la policía el año pasado: “Hay violaciones de los derechos, de la libertad, de la vida”. Él todavía protesta, bloqueando el tráfico a lo largo de la Plaza Altamira, el epicentro de los disturbios del año pasado. “Ya no le temo a prisión o a la tortura. Lo que temo, es el silencio y el olvido”.