Reloj


Los estados más poblados de Brasil atrasarán sus relojes una hora en la medianoche de hoy con el fin del “horario de verano”, en vigor desde octubre pasado y que, según el Gobierno, redujo la demanda de energía en un 4,5 % en las horas de mayor consumo.


El cambio de horario se aplica desde la década de 1980 y durante el verano austral reduce de tres a dos horas la habitual diferencia de la mayor parte del país con el huso horario del meridiano de Greenwich (GMT).


Este verano, el cambio de horario afectó a los estados de Río Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná, Sao Paulo, Río de Janeiro, Espíritu Santo, Minas Gerais, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Goias y al Distrito Federal de Brasilia, que concentran a cerca del 80 % de la población del país.


El cambio de horario ha coincidido este verano con una inusual falta de lluvias, habituales en esta época, que redujo a mínimos históricos los niveles de las mayores represas hidroeléctricas, que generan casi el 70 % de la energía consumida en Brasil.


La situación es particularmente grave en el estado de Sao Paulo, el más poblado e industrializado del país, que es abastecido de agua por el sistema de embalses Cantareira, que en los últimos meses ha operado gracias a sus reservas técnicas subterráneas.