Vuelo


Las víctimas mortales del accidente de una aeronave de la compañía taiwanesa TransAsia aumentaron a 40 tras el hallazgo este sábado de otros cinco cadáveres, mientras que las autoridades y expertos de aviación creen que los pilotos podrían haber apagado por error el único motor que funcionaba.


Los equipos de rescate encontraron cuatro cuerpos durante el día y uno más durante la noche en las aguas del río Jilong, al que cayó el aparato, por lo que aún quedan tres desaparecidos, según las autoridades.


Los trabajos de buceadores y bomberos son muy complicados debido a que las aguas bajan muy turbias y no hay visibilidad, por lo que se ven obligados a buscar cadáveres al tacto, aunque la subida de las temperaturas facilite las labores.


Los cuerpos se encontraron entre medio y un kilómetro aguas abajo del lugar donde cayó el avión.


Por otra parte, las autoridades de Taiwán anunciaron que el próximo martes habrá una ceremonia en recuerdo de las víctimas.


El siniestro del avión ATR72-600 mantiene numerosos interrogantes que los datos de las cajas negras aún no han podido desvelar, ya que, tras fallar el motor número 2, los pilotos no lo apagaron, sino que desconectaron el 1 y, en vez de seguir su ruta hacia el sur y luego hacia el oeste, se dirigieron hacia el río Jilong.


Expertos nacionales apuntan a que, en una situación de fallo mecánico como la registrada, el piloto no podía hacer mucho y piden un mayor control de las revisiones y más medidas de seguridad.


“El cambio de rumbo se debió, probablemente, a que los pilotos no querían sobrevolar la zona más poblada de Taipei para evitar causar más muertes y devastación”, explicó hoy a Efe el experto aeronáutico Eddie Yu.


Sin embargo, nadie se explica por ahora por qué los pilotos apagaron el motor número 1, cuando este modelo puede volar e incluso despegar con un solo motor, como confirmó un representante de la Oficina de Investigación y Análisis Aeronáutico de Francia, Yann Torres, en Taipei.


En la rueda de prensa de la tarde local del viernes, el director ejecutivo del Consejo de Seguridad Aeronáutica, Thomas Wang Xingzhong, explicó con detalle cómo el motor número 2 falló a los 37 segundos de vuelo, cuando el avión estaba a 457 metros de altura.


El cuadro de mandos del avión debió informar con claridad a los pilotos de que el motor que no funcionaba era el número 2, pero ellos no lo apagaron, sino que hablaron de desconectar el 1, que no había mostrado problemas.


Tras esa breve conversación, el motor número 1 fue apagado cuando el avión volaba a 488 metros de altura, y se cree que los pilotos lo hicieron.


Poco antes de estrellarse, los pilotos trataron de encender el motor número 1, pero no les dio tiempo y, tras volar 67 segundos sin ninguno de los dos motores, el avión se precipitó en el río con 58 personas a bordo.


“Es extraño que los pilotos no apagasen totalmente el motor número 2, pero quizá falló el cuadro de mandos o, como sabían que el motor número 1 había tenido problemas antes, ya que había sido cambiado dos veces, se ofuscaron”, apuntó Yu.


Según otra teoría, los pilotos trataron de evitar el llamado “impulso asimétrico”, que se produce cuando uno de los dos motores no funciona y es como si en un automóvil se bloquearan las ruedas de un lado.


“Con los dos motores apagados el avión planea y sería más fácil dirigirlo y equilibrarlo, pero así se hace imposible volver al aeropuerto para aterrizar”, agregó el experto.


Yu piensa que quizá los pilotos tenían en mente el caso de un aparato en Nueva York que logró aterrizar en un río Hudson y salvar así a todos sus pasajeros, pero el director ejecutivo del Consejo de Seguridad Aérea, Thomas Wang, no se explica lo ocurrido y dice que “se necesitan más datos e investigación”.


Mientras tanto, la Administración de Aviación Civil de Taiwán ha ordenado un nuevo período de formación de todos los pilotos de aviones ATR, con un examen que deberán realizar en el plazo de cuatro días, y si no lo superan se les retirará el permiso de vuelo.


Sin embargo, dos siniestros mortales en siete meses y cuatro desde 1995, todos con aviones ATR, han despertado muchas dudas sobre la aerolínea TransAsia, sus medidas de seguridad y la formación de sus pilotos en este tipo de aeronaves.


Por otra parte, hoy se informó de que los ATR de TransAsia, la tercera en importancia de la isla, han sufrido cinco fallos de motor en los últimos años, según desveló el funcionario de la Administración de Aviación Civil (AAC) Lin Chun-liang.


En julio del año pasado, un vuelo de TransAsia, que partió de la ciudad sureña de Kaohsiung hacia las islas Pescadores, se estrelló tras un aterrizaje fallido y en medio de un tifón, lo que causó la muerte de 48 de las 58 personas a bordo.


Tras ese accidente, la Administración de la Aviación Civil de Taiwán ordenó una investigación minuciosa de la gestión de TransAsia en términos de seguridad y mantenimiento de aeronaves, y hasta la fecha la empresa aún no ha completado un tercio de las mejoras requeridas, detalló Lin.