UcraniaUcrania preparaba el domingo su respuesta militar a los separatistas prorrusos del este, tras la muerte de 30 civiles en un bombardeo contra Mariúpol atribuido a los rebeldes, que anunciaron una ofensiva contra este estratégico puerto.


Los países occidentales condenaron con firmeza este ataque contra la última gran ciudad del este separatista aún bajo control de Kiev. Algunos abogan por nuevas sanciones económicas contra Rusia, acusada de apoyar militarmente a la rebelión.


El presidente ucraniano, Petro Poroshenko, afirmó en un comunicado que su país luchará “hasta la victoria total” contra los separatistas prorrusos. Abrevió una visita a Arabia Saudí para presidir este domingo una reunión del Consejo de Seguridad nacional y Defensa.


En el curso de esta reunión, las autoridades de Kiev prevén adoptar “medidas suplementarias teniendo en cuenta las brusca degradación de la situación en el este” Poroshenko también decretó este domingo como jornada de duelo nacional.


El conflicto armado en el este de Ucrania, que ya dura nueve meses, había vivido el sábado un giro dramático cuando los separatistas prorrusos anunciaron una ofensiva contra Mariúpol, donde perecieron al menos 30 civiles.


“La ofensiva sobre Mariúpol ha comenzado hoy”, declaró este sábado el dirigente de la república autoproclamada de Donetsk, Alexandre Zajarchenko.


Kiev acusó de inmediato a Rusia de apoyar militarmente a los separatistas y de ser por tanto responsable de este drama.


Por su parte, los observadores de la OSCE presentes en Mariúpol concluyeron que los cohetes lanzados contra esta ciudad procedían de dos localidades controladas por los separatistas.


La conquista de esta ciudad industrial de medio millón de habitantes ubicada al borde del mar de Azov le permitiría a Rusia y a los rebeldes crear un puente terrestre hacia Crimea, península ucraniana anexionada por Moscú en marzo.


Este sangriento ataque se produce pocos días después de que el ejército ucraniano abandonara el aeropuerto de Donetsk que controlaba desde hace meses, lo que ya supuso otro giro en este conflicto que ha dejado más de 5.000 muertos en nueve meses.