GriegoEl nuevo Gobierno griego dibujó hoy el esquema de las que serán las líneas maestras de su futura política: negociación con los socios de la UE, pero sobre una base de decisiones soberanas, y acabar con la austeridad, pero sin incurrir en el derroche.


Esta es la esencia de las conclusiones de la primera reunión del Ejecutivo, que comenzó con un discurso del primer ministro, Alexis Tsipras, al inaugurar el Consejo de Ministros, y que luego se repitió durante todos los traspasos de competencias en los respectivos ministerios.


Renegociar la deuda, detener el proceso de algunas privatizaciones, luchar contra la corrupción y la evasión fiscal, ayudar a las pymes y luchar contra el desempleo, fueron los mensajes principales de esta primera jornada de trabajo.


Por ahora, no son más que anuncios, pues cada una de las medidas adelantadas requerirá de una ley, y como subrayaron varios ministros, este Gobierno respetará el proceso legislativo y no hará las cosas mediante decretos como el anterior.


Uno de los principales objetivos de este “Gobierno de salvación social”, como lo denominó Tsipras, será acabar con el clientelismo político, la corrupción y la evasión fiscal, una de las grandes lacras y en buena parte origen de la crisis que padece Grecia desde hace seis años


El nuevo Gobierno acabará “con el clientelismo político y la corrupción” y aplicará las “reformas que no se han podido hacer durante 40 años”, dijo Tsipras.


El nuevo ejecutivo de izquierdas tiene la ambición de financiar parte de sus proyectos mediante un “sistema fiscal justo” y recuperar parte del mucho dinero que sigue evadiéndose al fisco.


El principal mensaje a los socios europeos fue que el Gobierno renegociará la deuda pero con soluciones que “sirvan a toda Europa”.


“No habrá duelos, no habrá amenazas y no habrá preguntas de quién será el primero en caer”, dijo el nuevo ministro de Finanzas, Yanis Varufakis, quien se congratuló del “espíritu de negociación” que ha visto en los últimos días en Europa.


Varufakis aseguró que los socios, tras la victoria electoral de Syriza, “reconocen el Gobierno” y le darán una “oportunidad para un nuevo comienzo”, que será el reinicio para el “conjunto de Europa”.


El nuevo ministro de Finanzas se dijo defensor de la “vida austera” pero opositor a una “austeridad piramidal”, que reduce los ingresos de los que menos tienen y aumenta las deudas que no pueden pagarse.


Tsipras, por su parte, anunció que las reformas que haga el Gobierno tienen como objetivo evitar nuevos déficit, pero también “superávit primarios asfixiantes”.


Las medidas más inmediatas adelantadas en materia laboral será el restablecimiento del salario mínimo en 751 euros brutos -ahora estaba en 586 euros- y la restitución de la paga de Navidad para los jubilados que cobren pensiones muy bajas.


Además, el nuevo ministro de Interior y Reconstrucción Administrativa, Nikos Vutsis, anunció que los empleados públicos que perdieron su trabajo “por decisiones anticonstitucionales” lo recuperarán.


Con ello aludió a los despidos de las limpiadoras ministeriales y de los guardias escolares, llevados a cabo por el Gobierno anterior y declarados inconstitucionales por el Tribunal Supremo Administrativo.


Una de las medidas que causó más interés, o incluso impacto, fue la paralización “inmediata” de todo proceso de privatización de las eléctricas, los puertos y los aeropuertos, algo que, aunque formaba parte del programa de Syriza, tuvo repercusiones inmediatas en la Bolsa de Atenas, que registró un fuerte desplome.


Poco antes del cierre, el índice general cedía casi nueve puntos porcentuales, y los títulos de la compañía eléctrica DEI caían un 14 %, el puerto de El Pireo, un 7 %, y el de Salónica, un 12,5 %.


Los bancos fueron los más vapuleados, con una pérdida de todo el sector del 25 %.