MaduroSimpatizantes y partidarios dieron el sábado una multitudinaria bienvenida al presidente Nicolás Maduro al regresar de un recorrido por siete países en busca de recursos para hacer frente a la severa crisis económica en Venezuela.


Maduro viajó en busca de apoyo para financiar las cuentas de su gobierno, que se han visto profundamente mermadas por la caída sostenida de los precios internacionales del petróleo y en momentos que los venezolanos desesperan en las filas frente a mercados en busca de productos básicos cada vez más escasos.


La gira incluyó Rusia, China, Irán, Arabia Saudí, Catar y Argelia. Maduro realizó además el viernes una escala en Lisboa para una breve visita en la que revisó con las autoridades portuguesas el avance de los acuerdos bilaterales.


El viaje, que comenzó el 4 de enero, ocurrió en medio de una severa crisis económica y tenía como objetivo, según Maduro, la búsqueda de recursos y la definición de estrategias con algunos países productores de petróleo para hacer frente al descenso de los precios del crudo.


El petróleo es la principal fuente de ingresos de Venezuela y representa 96% de los ingresos del país por concepto de exportaciones.


Esta semana el precio del crudo venezolano se ubicó por debajo de los 40 dólares el barril, lo que equivale a una reducción de más de 50% en comparación con septiembre.


El mandatario recibió el saludo de miles de personas – muchos de ellos empleados de organismos públicos que gritaban consignas como “Soy chavista y estoy con Maduro de corazón”- que se desplegaron en una docena de puntos de concentración a lo largo del recorrido de unos 30 kilómetros entre el aeropuerto internacional Simón Bolívar y el palacio de gobierno, en el centro de Caracas.


La caravana presidencial fue encabezada por Maduro, que condujo un autobús hasta su destino en el palacio presidencial.


Maduro, en un discurso transmitido a la nación, catalogó el sábado la gira de “necesaria para afrontar las nuevas circunstancias del mundo y de la economía nacional. Una gira, puedo decirlo, muy provechosa, muy exitosa para los planes del renacimiento económico de Venezuela”.


Destacó que le permitió lograr recursos para los planes económicos de 2015 en materia de inversión petrolera y financiamientos, independientemente de “a donde lleguen” los precios del petróleo.


Los resultados del viaje no están claros.


Maduro ha anunciado que había logrado acuerdos con China por más de 20.000 millones de dólares y que concretó alianzas con bancos de Catar para un financiamiento de “varios miles de millones de dólares”, pero sin dar detalles sobre esos convenios.


La caída de los precios petroleros ocurre en momentos en que el país sudamericano enfrenta una profunda recesión, una inflación galopante -que alcanzó en noviembre una tasa anualizada de 63,9%- y severos problemas de escasez de productos básicos.


La jerarquía eclesiástica y la oposición exhortaron esta semana al gobierno a cambiar el modelo socialista para superar la difícil situación económica.


Los economistas y empresarios culpan al estricto control gubernamental sobre las divisas de ahuyentar a la inversión y provocar una escasez generalizada. En Venezuela rige un férreo control de precios y cambiario desde 2003, que se ha endurecido en los últimos años.


Al respecto, Maduro indicó que en lugar de cambiarlo, “hay que profundizar el modelo”.


Además, acusó a sus adversarios políticos de alentar las compras nerviosas al echar “andar un guión… rumores sobre un golpe de estado”, que cuadruplicó el consumo a comienzo de año.


El gobierno en días recientes desplegó militares para custodiar y evitar saqueos en mercados y tiendas minoristas, atestados de gente que hace filas a lo largo de todo el día en un intento, muchas veces infructuoso, de comprar productos escasos como azúcar, harina de maíz, leche, pollo y detergente, entre otros.


Las autoridades además han dispuesto el racionamiento en los supermercados que rige el gobierno, donde los precios están controlados.