BarrioA la hora de determinar nuestro destino económico, pocas cosas importan tanto como el barrio en el que nacimos. Todos tenemos claro que vivir en una zona pobre reduce las posibilidades materiales de sus residentes, por lo que el sueño de muchos es cambiarse a una zona más acomodada de la ciudad donde habitan.


Pero un reciente estudio de los investigadores estadounidenses Douglas Massey de la Universidad de Princeton y Jonathan Rothwell del Instituto Brookings va más allá y presenta nuevas pruebas de que no basta con irse del barrio precario a uno mejor.


La evidencia que recopilan encuentra que el sitio específico en la ciudad donde una persona pasó los primeros 16 años de su vida es determinante para los ingresos que recibirá varias décadas después, aunque cambie de lugar de residencia muchas veces después.


Es una noticia triste para los que creen en la posibilidad del ascenso y la movilidad social. Y también podría añadir elementos de discusión a la controversia suscitada por propuestas en muchos países, incluso en algunos latinoamericanos, de llevar a habitantes de barrios pobres a vivir en las zonas más pudientes de la ciudad.