mexFiscales estatales detuvieron a toda la fuerza de policía de un poblado del estado de Veracruz ayer para que rindieran declaración por la desaparición de un periodista dentro de una investigación cuyas primeras pistas apuntan a un alcalde, informaron las autoridades.


Los 36 agentes de la policía de Medellín de Bravo fueron detenidos en un operativo conjunto de la Secretaría de Seguridad Pública y el grupo de élite Fuerza Civil, informó el procurador Luis Ángel Bravo Contreras. El lunes habían sido detenidos otros dos.


Se espera que declaren sobre el caso de Moisés Sánchez, un periodista secuestrado el viernes por un grupo de nueve hombres armados que se desplazaban en tres camionetas y sacaron al comunicador de su casa a la fuerza.


El fiscal también dijo que las investigaciones están avanzadas y que una de las líneas apunta al activismo social del periodista contra el alcalde de ese municipio, Omar Cruz.


Cruz era el blanco principal de las críticas del periodista, que escribe y toma fotos para el modesto semanario “La Unión”, de su propiedad, y también trabaja como taxista para completar sus escasos ingresos como comunicador.


De acuerdo con información recabada por la Sociedad Interamericana de Prensa, Sánchez fue amenazado varias veces en 2014 “por parte del presidente municipal y también por personas que no logró identificar”.


“Él había estado sacando varias notas que incomodaban a las autoridades y al alcalde, entre ellos, que es una de las personas de las cuales sospechamos”, dijo a The Associated Press Jorge Sánchez, hijo del periodista.


Pero Cruz sostuvo que “soy el principal interesado en que esto se clarifique” y aseguró que “las supuestas amenazas son falsas”.


Veracruz es uno de los estados más peligrosos de México para el desempeño del periodismo, según el Centro para la Protección de Periodistas de Nueva York (CPJ, por sus siglas en inglés). Desde 2011, al menos tres periodistas han sido asesinados en el estado por motivos relacionados con su trabajo.


El CPJ investiga el asesinato otros seis en circunstancias no esclarecidas y también hay tres periodistas desaparecidos.


El gobernador estatal Javier Duarte ha tratado de minimizar cualquier vínculo posible entre los asesinatos de periodistas y el desempeño de la profesión.