venVendedores ambulantes hasta en las isletas, venta de frutas, muebles y otras mercancías; operación de talleres y vehículos aparcados en aceras, muestran el irrespeto por los espacios públicos en la ciudad de Santo Domingo.


En calles y avenidas de sectores del Distrito Nacional se ha vuelto normal que las personas utilicen estas áreas como puntos de negocios, una práctica que crece ante la mirada de las autoridades. En sitios como La Fe y Villa Juana son normales los talleres de mecánica en plena calle y en las aceras, mientras los peatones se ven obligados a caminar por las calzadas.


Como las aceras y las calles ya no alcanzan para albergar a tantos venduteros, muchos han optado por ocupar también las isletas, como sucede en la avenida Máximo Gómez, entre la Nicolás de Ovando y San Juan de la Maguana. Ayer, agentes de la Autoridad Metropolitana del Transporte (Amet) trataban de despejar las vías de vendedores, pero al cabo de unos minutos estos regresaban a sus lugares.


La mayoría de esos comerciantes son haitianos y de acuerdo con un sondeo que hizo Mariano Jiménez, un dominicano que trabaja próximo al lugar, de cien informales 90 eran extranjeros. No es distinto el caos que se ve en los alrededores del Mercado Nuevo de la avenida Duarte, donde los extranjeros ya tomaron las vías circundantes.


Las aceras de la avenida Nicolás de Ovando han sido convertidas en una plaza comercial, sobre todo, en las cercanías de la Máximo Gómez. Donde el irrespeto al espacio público llegó a su nivel más alto es en la avenida Duarte, a partir de la avenida Quinto Centenario, donde las aceras han sido convertidas en una industria de la tapicería, más visible hasta la calle Diego Velásquez.


¿Y este desastre?. Una situación irregular se observa en la calle Hermanos Pinzón, en Villa Consuelo, donde las puertas, las ventanas, madera y todo tipo de mercancías para el hogar se exhiben en plena calle. Pero en el lugar en el que se le coloca la tapa al pomo es en la París y sus alrededores, donde las mercancías se mezclan con las aguas residuales, en un mal que crece día a día.


La ocupación de los espacios también llega hasta sectores emblemáticos como Ciudad Nueva y Gascue, allí no se respeta las señales de tránsito, y hasta en los alrededores del Palacio de Justicia hay un caos, como el de la calle Francisco J. Peinado. En calles como Lea de Castro, Santiago y José Joaquín Pérez, en Gascue, fueron vistos vehículos estacionados sobre las aceras, además de manera paralela en las vías.