CulpableUn jurado de la Corte Criminal de El Bronx, integrado por 12 miembros, declaró culpable al dominicano Jeffrey Ramírez, de 26 años, por la muerte de su compatriota, la camarera Yaritza Pacheco, de 24, quien trabajaba en un restaurante de la cadena Applebees en ese mismo condado.


Ramírez la mató cuando una bala que disparó impactó a la joven en el cuello, mientras ella caminaba por la calle 174 Este, camino del empleo a su casa. El crimen ocurrió en agosto del 2011. Ramírez fue arrestado en el aeropuerto internacional John F. Kennedy, cuando trataba de escapar a la República Dominicana.


Un comunicado de la Fiscalía del Distrito de El Bronx, dijo que el dominicano será sentenciado el próximo 3 de febrero y se enfrenta a una condena de 25 años en la cárcel, después de la cual, será deportado a su país natal.
Los fiscales dijeron que Ramírez estaba persiguiendo a un hombre identificado como Leonard Shulders, para matarlo, pero al dispararle, el proyectil desvió la trayectoria y mató a Pacheco.


Ramírez alegó en el interrogatorio con la policía que disparó contra Leonard, porque el blanco de su ataque estaba involucrado en pleito contra él y buscaba vengarse. Dijo que Leonard había ido a buscar amigos armados. “Tenía un arma en mi casa y fui a buscarla”, manifestó a los investigadores.


Disparó dos balazos a Leonard, uno de los cuales impactó a la camarera, pero el convicto siguió disparando y dos balas más alcanzaron a Leonard en un hombro y una pierna. Ramírez confesó que compró el arma homicida por $400 dólares y luego de hacer los disparos, la tiró en un área del Río Bronx (Bronx River).


Luego, compró un boleto de ida a la República Dominicana, en la línea Jet Blue, pero cuando estaba en el avión, la policía lo capturó. “Me siento muy mal por lo que pasó con la muchacha”, expresó el matador a los fiscales. Su abogado, Carlos González, alegó sin éxito que la confesión pudo haber sido bajo “coacción” de la policía.
Ramírez fue declarado culpable de asesinato, intento de asesinato y asalto a mano armada, además de posesión ilegal de un arma de fuego con propósitos criminales.