ReformaEl transporte fue el sector más afectado en las primeras horas de la primera huelga general contra el Gobierno de Matteo Renzi, convocada por los dos principales sindicatos de Italia en protesta por las políticas de su Ejecutivo, con movilizaciones en la mayoría de las ciudades del país. Las tres líneas del metro de Roma permanecen cerradas y el transporte público de la capital funciona de forma irregular, lo mismo que ocurre en otras grandes ciudades del país, donde los medios de transporte no operan o lo hacen de manera restringida.


Este paro también está provocando problemas en los aeropuertos, donde las principales compañías se están viendo obligadas a retrasar o cancelar algunos de sus vuelos y a ofrecer a sus pasajeros la alternativa de cambiar el billete de forma gratuita o, en algunos caso, reembolsar su coste. Así, por ejemplo, la empresa española Vueling ha cancelado 10 vuelos nacionales -según se puede consultar en su página web-, de los cuales la mitad partían de Roma y los otros cinco tenían también la capital como destino.


También la compañía de bajo coste Ryanair ha suspendido más de 160 vuelos nacionales e internacionales procedentes o que tenían como destino Italia. De estos vuelos, tal y como informó la compañía en su web, dos procedían de Madrid, tres de Barcelona, uno de Gerona y seis de Londres. En el país, 26 vuelos de Ryanair que tenían previsto salir de Roma hacia otras ciudades italianas fueron cancelados, mientras que 23 fueron los aviones cancelados en Milán.


En Turín (norte), se desarrolló una manifestación con participación de la líder del mayor sindicato del país, el CGIL, Susanna Camusso, quien apeló al Gobierno de Renzi a tomar medidas a favor del empleo, en una situación que calificó de “emergencia”. “La emergencia que tiene este país se llama trabajo. Hace falta hacer políticas para que haya trabajo, pero no puede ser un trabajo cualquiera, sin derechos ni profesionalidad”, dijo Camusso, citada por los medios.