hospBONAO. Precariedades originadas por obsoletos equipos, limitaciones de espacio físico, una nómina saturada de enfermos y personas de avanzada edad que esperan ser pensionadas, reducción del número de camas y áreas vitales fuera de servicio temporalmente matizan el trabajo cotidiano en este hospital provincial, cuya estructura ha sido remodelada en varias ocasiones en sus 62 años de existencia.


Un antiguo sonógrafo, con años de servicio, funciona precariamente, pero no da buena imagen y no es confiable, por lo que amerita ser sustituido; igualmente hay limitantes con los equipos de Rayos X, que deben ser retirados “por antigüedad en el servicio”.


Los equipos de laboratorio también son viejos, particularmente una centrífuga que ha sido reparada en varias ocasiones, pero “hasta ahí llegó”. Otro obsoleto aparato, un endoscopio que no funciona después de la última reparación que costó RD$104,000.00, amerita ser reemplazado. Parte de los inconvenientes en el hospital público “Pedro E. De Marchena” tienen su origen en el proceso de remodelación de su obsoleta estructura física, que da la impresión de que va a desplomarse de un momento a otro.


Los trabajos tienen tres meses paralizados y no se reiniciarán hasta que concluya un estudio de vulnerabilidad del edificio. Con la intervención se desmantelaron puertas, ventanas, pisos, techos, paredes, plafón y tuberías, y hasta ese nivel se llevó hasta que se decidió hacer el estudio de vulnerabilidad del edificio.


La directora del hospital, doctora Caridad Acosta Guzmán, reconoce que los trabajos iniciales de remodelación implicaron el desalojo de algunas áreas del hospital, tales como Maternidad y las diferentes especialidades. Pediatría, Gineco-obstetricia y Traumatología están funcionando en otro lugar. “De cien camas, nos quedamos con 67, contando las cunas, con dificultades en los espacios, porque no tenemos donde almacenar”.


Se realizó un estudio de vulnerabilidad a la planta física del hospital, pero los resultados no han llegado. Inicialmente el ingeniero contratista, Ramón Rodríguez, adelantó que será necesario reforzar a nivel de la base, porque se detectaron muchas debilidades que deben ser corregidas antes de reiniciar el proceso de remodelación. “Esta estructura no tiene para donde crecer y nos limita bastante. La provincia tiene la necesidad de que se construya un nuevo hospital, y éste podría seguir funcionando como un hospital general traumatológico”.


Ciertamente, el hospital carece de espacio físico, no hay área de estacionamiento y parte de las camas viejas inutilizadas se amontonan en el patio, a la intemperie. El hospital La subvención del hospital es de RD$1.2 millones al mes. El Promese/CAL retiene alrededor de RD$700,000.00 para medicamentos e insumos. La nómina interna actual del hospital es de unos RD$620,000.00.


“Es un tema un poco difícil para nosotros, porque los recursos no son suficientes”, comenta la doctora Acosta Guzmán. Por la venta de servicios al seguro Senasa ha mejorado la facturación, situándose en unos 900,000 mil pesos.


Reconoce que tienen debilidades en Pediatría, porque hay muchos médicos que por edad y enfermedad están fuera de servicio. Pero hay nueve pediatras activos”. Además, se mantiene un servicio de medicina a nivel de emergencia pediátrica con 14 médicos gineco-obstetras y ortopedas.


La doctora Acosta Guzmán refiere que con los servicios de medicina general existen limitaciones con casos de médicos de emergencia que pasan de 50 años, y que por ley no pueden realizar servicios de 24 horas en emergencias. “Tenemos una nómina un poco cargada por los médicos generales que se les pagan servicios, y por esa razón es necesario el nombramiento de médicos generales para estos fines”.


El centro de salud tiene seis médicos ginecólogos y cuatro pediatras que no laboran“por antigüedad en el servicio” o por enfermedad; dos otorrinolaringólogos nombrados, uno está muy viejo y espera su pensión. Hay varios médicos generales que enfrentan las mismas condiciones. “En el personal administrativo hay personas enfermas que califican para una pensión. Tenemos una gran cantidad de enfermeras que definitivamente no se van pensionadas, pero rinden a medias”.


Esta institución de salud, paradójicamente, aparte de los enfermos que recibe, tiene un elevado número de “enfermos internos” que laboran allí, es decir, llevan años trabajando, están enfermos o avanzados de edad y rinden a media capacidad. Sólo esperan sus pensiones.


Según la directora, muchos empleados reciben RD$4,000.00 al mes para rendir una jornada laboral de 40 horas a la semana. En otros casos, hay enfermeras y bioanalistas que devengan un salario de RD$6,000.00 y RD$8,000.00 al mes.


“En el caso de los médicos generales, muchos hacen alrededor de seis servicios cada 30 días y reciben entre RD$10,000.00 y RD$14,000.00 pesos al mes”. Según Acosta Guzmán, 104 personas que laboran en el hospital cobran por la nómina interna, “a los que hay que pagarle, aparte de otras personas a las que debemos complementarle el salario por las funciones que realizan”.