airasia1-10879PANGKALAN BUN, Indonesia AP.- El avistamiento de seis cuerpos hinchados y restos de fuselaje flotando en aguas indonesias pusieron el martes un doloroso final al misterio que rodeaba al vuelo 8501 de AirAsia, que se estrelló en el mar de Java con 162 personas a bordo y estuvo desaparecido durante más de dos días. Los cadáveres se encontraron a unos 160 kilómetros (100 millas) de donde se produjo la última comunicación del avión con el control de tráfico aéreo. La aeronave desapareció el domingo a medio camino entre Surabaya, en Indonesia, y Singapur tras toparse con nubes de tormenta.


Los seis cuerpos fueron recuperados, hinchados pero intactos, y trasladados a un barco de la marina de Indonesia, dijo a periodistas el primer almirante Sigit Setiayanta, comandante del Centro de Aviación Naval en la base aérea de Surabaya. Los cadáveres no llevaban puesto el chaleco salvavidas. Efectivos de equipos de búsqueda y rescate descendieron con cuerdas desde un helicóptero para recuperar los cadáveres, pero olas de dos metros de alto (6 pies) y fuertes vientos entorpecieron su labor, dijo SB Supriyadi, director de la Agencia de Búsqueda y Rescate, a la Associated Press.


El hallazgo se produjo después de que se avistasen varias piezas de fuselaje rojas, negras y blancas en el mar de Java a la altura de la isla de Borneo. Los aviones de AirAsia son rojos y blancos. Supriyadi dijo que desde un avión que sobrevoló la zona pudo ver lo que parecía ser un chaleco salvavidas y una puerta de emergencia. Más restos podían verse bajo el agua. Imágenes de la televisión Indonesia mostraron el cuerpo hinchado y medio desnudo de un hombre, cuya camisa cubría parcialmente su cabeza, meciéndose en el mar.


Las imágenes provocaron una dolorosa conmoción entre los familiares de los pasajeros que estaban viéndolas juntos en una sala de espera en el aeropuerto de Surabaya. Muchos gritaban y se lamentaban sin control, rompiendo a llorar mientras se abrazaban unos a otros. Uno hombre de mediana edad se desmayó y fue trasladado rápido a otra sala en una camilla.


El director general de AirAsia, Tony Fernandes, tuiteó: “Mi corazón está lleno de tristeza por todas las familias del QZ 8501. En nombre de AirAsia, mis condolencias a todos. No hay palabras que puedan expresar lo mucho que lo siento”. Ifan Joko, de 54 años, dijo que seguía esperando un milagro. Su hermano, Charlie Gunawan, viajaba a Singapur junto a su mujer, tres hijos y otros dos miembros de su familia para celebrar el año nuevo. “Sé que el avión se estrelló, pero no puedo creer que mi hermano y su familia estén muertos”, dijo limpiándose una lágrima. “(…) Seguimos rezando para que estén vivos”. AP