TestimonioUn médico estadounidense, que contrajo ébola en Sierra Leona y sobrevivió después de semanas de tratamiento intensivo en Atlanta (sudeste), concedió su primera entrevista este domingo.


Ian Crozier, quien durante el tratamiento se había mantenido en el anonimato a pedido suyo, dijo que no recordaba las primeras tres semanas que pasó aislado en el hospital Emory, donde estuvo cerca de la muerte debido al virus hemorrágico.


Sin embargo el médico, quien estaba en Sierra Leona para ayudar a combatir el avance de la epidemia que mató hasta ahora a más de 6.000 personas en África occidental, leyó su historia clínica. “Tiene muy mala pinta esta historia clínica”, dijo al diario The New York Times. Crozier y sus familiares dijeron que dieron entrevistas para alertar sobre la epidemia que sigue causando muertes y agradecer al cuerpo médico que le salvó la vida.


Y pese a la gravedad de la enfermedad y al miedo de quedar con daño cerebral permanente -Crozier afirma sentir que su cerebro va más lento que antes- el médico nacido en Zimbabue dice que espera regresar a África occidental para seguir tratando a los pacientes con ébola en los próximos meses. “Queda mucho por hacer”, aseguró, destacando que su recuperación también implicaba que podría haber quedado inmune al virus.


Crozier viajó a Sierra Leona en agosto por la Organización Mundial de la Salud. Se enfermó en septiembre y pasó 40 días en un hospital estadounidense, siendo el paciente más afectado que haya tratado este centro médico, según Jay Varkey, especialista en enfermedades contagiosas.


Los médicos que lo atendieron recurrieron a un tratamiento intensivo que incluyó diálisis y ventiladores para ayudarlo a mantenerse en vida mientras el virus hacía estragos en su cuerpo y paralizó sus riñones.


“Una de las cosas que Ian nos enseñó fue: ‘¿Adivinen qué? Es posible enfermarse tanto como para necesitar este tipo de tratamientos, y aún así salir caminando del hospital’“, dijo el encargado del equipo de médicos que lo atendió, Bruce Ribner.


Crozier también recibió sangre de una enfermera británica que había sobrevivido al ébola, en un tratamiento experimental que podría permitir la transferencia de anticuerpos que ayuden a combatir la enfermedad. El hombre de 44 años está ahora de regreso con su familia en Phoenix, recuperando fuerzas después de haber perdido cerca de 14 kilos.