AlemaniaTugçe Albayrak estaba en un McDonald’s de Offenbach, ciudad de 117.000 habitantes en el centro de Alemania, cuando vio que un hombre atacaba a dos chicas. Tras tratar de defenderlas, la joven fue golpeada por el atacante y cayó inconsciente. Después de casi dos semanas en coma, la familia decidió el pasado viernes desconectarla de los aparatos que mantenían sus órganos con vida, aunque los médicos ya habían diagnosticado su muerte cerebral. Unas 1.500 personas se congregaron ese día, el mismo en el que habría cumplido 23 años, alrededor del hospital para despedir a esta estudiante de origen turco.


El presidente alemán, Joachim Gauck, mostró su consternación por la muerte de Albayrak, a la que definió como “un modelo a seguir”. “Nadie puede medir el dolor que ustedes sufren ahora. Cuando otras personas miraron hacia otro lado, ella demostró coraje y valentía moral de manera ejemplar”, escribió el jefe del Estado en una carta dirigida a la familia de la víctima. Gauck se ha comprometido a estudiar la petición firmada por más de 100.000 personas de condecorar a la valerosa mujer con la medalla federal al mérito civil.


La muerte de la joven también se ha seguido con especial atención desde Turquía, país del que procede su familia. El padre de Tugçe dijo que su hija se ha convertido en una mártir. El periódico Sabah informaba sobre “una despedida digna de una heroína”, mientras que Hürriyet titulaba: “Miles de personas dan las gracias en Alemania a una joven turca”.


Las fuerzas de seguridad y la fiscalía investigan todavía lo sucedido aquella tarde, ya que no está claro si la joven entró en coma por el ataque de su agresor—-un chico de 18 años que ya está detenido— o si cayó inconsciente al caer y dar la cabeza con el suelo. Tampoco hay pistas sobre las dos chicas a las que, según varios testigos, defendió dentro del restaurante de comida rápida antes de ser agredida en la calle.


Los medios alemanes han seguido la muerte de Albayrak y algunos se preguntan qué se ha hecho mal para que un caso así pueda darse. “Alemania debería avergonzarse”, escribe el conservador Die Welt. “Por qué nadie pudo proteger a una chica que en su vida siempre había hecho lo correcto frente a un joven violento”, se pregunta el periódico. Algunos se cuestionan incluso si sería necesario endurecer la ley para prevenir estos casos.