-El robot Philae posado sobre un cometa a más de 510 millones de kilómetros de la Tierra genera energía con sus paneles solares y está enviando información desde el cuerpo celeste, indicaron este jueves los responsables espaciales europeos.


Philae “funciona bien” aunque al parecer está “sobre una pendiente muy inclinada” y “rodeado de acantilados”, indicó a la AFP Philippe Gaudon, jefe del proyecto Rosetta del Centro Nacional de Estudios Espaciales de Toulouse (sur de Francia).


“Su batería funciona bien y le suministra energía”, dijo el responsable. “Pero las fotos que envía parecen indicar que se encuentra sobre una pendiente muy inclinada”. Por primera vez en la historia de la conquista espacial, el módulo de investigación de la sonda Europea Rosetta logró posarse el miércoles sobre la superficie de un cometa, el 67P/Churyumov-Gerasimenko.


Desde el 6 de agosto y tras más de diez años de viaje interplanetario de 6.500 millones de kilómetros, la sonda no tripulada europea Rosetta se desplaza a escasas decenas de kilómetros junto al cometa, escoltando al cuerpo celeste en su desplazamiento a medida que se aproxima al Sol. Repleto de instrumentos de observación, el robot de exploración Philae carece de sistema de desplazamiento autónomo, tiene el tamaño aproximado de un frigorífico y pesa unos 100 kilos.


“Philae pasó la noche sobre el cometa y tenemos tres buenas noticias: la primera es que está posado sobre el núcleo del cometa. La segunda, es que recibe energía: sus paneles solares están encendidos y le permiten encarar el futuro. Y la tercera, es que estamos en contacto permanente con Philae, ya que el robot emite y envía informaciones a Rosetta y luego la sonda, que está en órbita alrededor del cometa, las transmite” a la Tierra, dijo Jean-Yves Le Gall, presidente del Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES) de Francia.


Según el responsable, “la señal de radio funciona bien y estamos en contacto directo con Philae”. A la velocidad de la luz, los datos enviados a la Tierra mediante señal de radio tardan 28 minutos y 20 segundos en llegar a la Tierra. “Y sobre todo, tenemos energía”, insistió Le Gall. “Teníamos una batería que le permitía vivir de manera autónoma varias decenas de horas pero ahora los paneles solares funcionan”, agregó. Y eso permite encarar una vida mucho más larga para el robot, “más allá de las 60 horas” de las baterías.