ParaguayEl titular de la Secretaría Antidrogas de paraguay, Luis Rojas, presentó un informe en el que, a pesar de los trabajo del gobierno, confirma que con 8000 hectáreas de cultivos ilegales de marihuana son el mayor productor americano y el tercero mundial, detrás de Afganistán, considerado el mayor productor junto con Marruecos, tiene 10 mil hectáreas cultivadas, según los datos vertidos por Naciones Unidas en el 2014.


El cultivo paraguayo debe satisfacer la demanda de consumidores de Brasil, Argentina, Chile y Uruguay. “La marihuana dejó de ser un rubro de subsistencia para convertirse en una cuasi industria”, expresó Rojas. Advierte que es imposible calcular con exactitud el dinero que genera esta industria “porque cada campesino vende su producto de acuerdo con sus necesidades del momento”.


Las autoridades dicen que combaten este cultivo ilegal apelando a satélites para divisar plantaciones clandestinas, pero no dan abasto. La Secretaría Antidrogas sólo cuenta con 231 agentes. Desde diferentes sectores se viene luchando para que se despenalice el cultivo para no criminalizar al consumidor y terminar con el negocio de los narcos.


El área de cultivo se concentra en la selva, entre 400 y 600 kilómetros al noreste de Asunción, incluyendo reservas forestales y el hábitat de los indígenas de las etnias Aché y Avá Guaraní, indefensos ante los narcos. Rojas considera que “cultivar la hierba es el sueño del individuo haragán porque los narcos le pagan unos 10 dólares por día para cuidar las plantaciones creciendo sanas en una tierra muy fértil y la persona encargada del secado y prensado de las hojas recibe 60 dólares por día.”


Pero José Martínez, alcalde municipal del pueblo Villa Ygatimi, tiene otro punto de vista: “No se trata de discutir la conducta de personas ociosas o trabajadoras. El Estado olvidó al trabajador rural. Aquí se cultivó con entusiasmo el sésamo y fue exportado al Japón, pero las autoridades sanitarias de ese país lanzaron al mar la producción paraguaya porque supuestamente tenía una contaminación del 0,002% y ellas aceptan un nivel del 0,001%. En esas condiciones, mejor es la marihuana.”


Y agregó que “el 80% de los casi 20 mil pobladores pobres de Villa Ygatimí se dedica al cultivo de cannabis porque se cosecha tres veces al año; las semillas son obsequiadas por los narcos, las plantitas crecen solas, sin muchos cuidados, y la compra está asegurada”.


Respecto a la comercialización, el vocero de la Secretaría, Francisco Ayala, aclara que “puede que lo venda al acopiador a 30 dólares por kilo, o menos, o más. El acopiador vende de nuevo a otro que puede llegar a 2000 dólares el kilo y este a los distribuidores, generalmente para el mercado brasileño. El cultivador es el que menos gana.”