RebeldesDesde que, el pasado 2 de noviembre, los separatistas de Donetsk y Lugansk celebraran unos comicios no contemplados en los acuerdos de alto el fuego de septiembre, la situación se ha ido deteriorando hasta el punto de que parece inevitable que se reanude la guerra con mayor intensidad que antes. Las repetidas informaciones de los últimos días sobre los movimientos en el este de Ucrania de tanques, blindados y camiones militares sin distintivos, procedentes de Rusia según todos los indicios, fueron corroboradas por la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).


La agencia France Presse ha dado cuenta del desplazamiento de columnas de tanques y blindados no pertenecientes a las tropas ucranianas en Shajtiorsk y Makeevka, al sur y noreste de la ciudad de Donetsk respectivamente. La OSCE, por su parte, informó en un comunicado haber detectado el domingo dos convoyes militares de una veintena de vehículos cada uno en Svérdlovsk y Zugres, localidad situadas ambas al este de Donetsk. Los cuatro centros de población están en la zona que controlan los sublevados. Algunos de los camiones remolcaban, según la nota, piezas de artillería y lanzaderas de misiles. Todos iban sin placas de matrícula repitiendo la táctica que el Ejército ruso utilizó en Crimea.


En este inquietante contexto, los rebeldes sugieren la necesidad de que Rusia despliegue “fuerzas de paz” en la región como única forma de garantizar el cumplimiento de la tregua pactada en Minsk (Bielorrusia). El viceprimer ministro de la autoproclamada República Popular de Donetsk, Andréi Purguín, denunciaba ayer “la falta de mecanismos de control” sobre lo pactado.


Según su opinión, la OSCE no puede ejercer “funciones de control” en la línea de separación entre el Ejército ucraniano y las milicias separatistas, ya que su mandato “es sólo de observación”. Por eso, Purguín sostiene que “necesitamos una fuerza capaz de garantizar los acuerdos de Minsk” según el modelo empleado en Transnistria (Moldavia), en donde tropas rusas de pacificación efectúan tareas de interposición desde hace dos décadas. Tal posibilidad ha sido rechazada por Kiev reiteradamente porque supone perder totalmente el control sobre los territorios en donde se desplieguen las unidades rusas.