Según confirmó a BBC Mundo un portavoz del MBARI, los investigadores de la institución creen que esta es la primera que se ha conseguido grabar en su hábitat natural a este extraño y pequeño animal, que puede llegar a vivir a una profundidad de hasta 3.000 metros.


En este caso, el ejemplar captado es una hembra de nueve centímetros que se encontraba a unos 600 metros de profundidad en el cañón submarino de Monterrey, frente a la costa californiana. Las imágenes fueron tomadas gracias a un vehículo operado de forma remota bautizado como Don Ricketts.


El ‘diablo negro del mar’ tiene una antena cuyo extremo superior se ilumina gracias a bacterias bioluminiscentes, lo que le ayuda a atraer a sus presas, que acaban atrapadas en sus temibles mandíbulas repletas de dientes afilados. Las hembras pueden llegar a medir 20 centímetros mientras que el macho es diez veces más pequeño y no puede sobrevivir por sí solo, por lo que se acopla a sus compañeras como un parásito.


Para los que hayan visto la película “Buscando a Nemo” de Disney este pez les resultará familiar, ya que aparece en una escena tratando de comerse a los protagonistas de la cinta animada.