Enfermera Curada De EbolaTeresa Romero, la auxiliar de enfermería que se contagió y curó de ébola, denunciará al consejero de Sanidad de Madrid, Javier Rodríguez, por atentar contra su honor y presentará una segunda demanda por el sacrificio de su perro Exkálibur, según señalan desde el despacho de su abogado, José María Garzón.


La suma reclamada por ambos procedimientos asciende a 300.000 euros, 150.000 por atentar contra su honor y otros 150.000 por la muerte de la mascota.


Además, la familia se adherirá a una denuncia penal previa presentada por sanitarios contra la Consejería de Sanidad “por los fallos en la implementación de los protocolos de seguridad en los contagios por ébola”, según la nota enviada por el bufete.


La sanitaria, que se encuentra en Becerreá (Lugo) desde que recibió el alta hospitalaria el 5 de noviembre, declaró al salir del hospital Carlos III que no sabía qué falló y “ni siquiera” si falló algo que provocara su contagio.


La defensa de la auxiliar de enfermería presentará una demanda contra el consejero de Sanidad por considerar que hizo declaraciones que atentaron contra el derecho al honor de Romero. Rechaza las declaraciones en las que el consejero la acusó de ocultar información al personal médico que la atendió antes de ingresar en el Carlos III, donde permaneció 30 días, desde el 6 de octubre.


Los abogados enumeran en el escrito las declaraciones del consejero en la Asamblea de Madrid y en sus intervenciones en los medios de comunicación. Rodríguez afirmó, por ejemplo, que el contagio de Romero pudo deberse a un error al no cumplir de forma estricta los protocolos sanitarios y la acusó de mentir.Reclaman 150.000 euros que se donarán “en parte o en su totalidad” a asociaciones de defensa de los animales.


Sobre el sacrificio de la mascota de la pareja, preparan una demanda patrimonial ante un juzgado de lo contencioso administrativo. Un juez de lo contencioso dio permiso para entrar en su casa de Alcorcón cuando Romero y su marido, Javier Limón, fueron ingresados.


La muerte del animal fue una decisión administrativa de la Consejería de Sanidad. La demanda va dirigida contra la dirección general de Ordenación e Inspección de la Consejería de Sanidad madrileña y contra el director general, Manuel Molina, que “había dictado una resolución por la que se ordena el sacrificio de Exkálibur”.


Así, el despacho alegará que no existía “una fuerza mayor” que determinara que ese sacrificio era la mejor opción y añade que esa decisión supuso una “evidente lesión física” y los consiguientes “daños morales”.