ObamaTras la debacle sufrida a principios de esta semana en las elecciones legislativas, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quiere aprovechar la gira que emprenderá a China, Myanmar y Australia no solo para desaparecer unos días de Washington sino también para reforzar su imagen en el exterior.


A cinco días de la aplastante derrota de su partido y la toma del control del Congreso por parte de los republicanos, el avión presidencial “Air Force One” despegará este domingo rumbo a la cumbre del Foro de Cooperación Asia-Pacífico (Apec), que se celebrará los próximos lunes y martes en Pekín.


“Él está decidido a utilizar sus dos últimos años de gobierno para llevar adelante una política exterior activa”, dijo Kenneth Lieberthal, del Instituto Brookings de Estados Unidos, quien estuvo al servicio del Consejo de Seguridad Nacional del presidente Bill Clinton. Obama quiere demostrar al mundo que su gobierno aún lidera la política exterior de Estados Unidos y que debe ser tomado en serio.


Ya en la primera estación en Pekín, Obama debe presentarse con la autoestima en alto. El mandatario sabe que a los chinos no les pasó desapercibida la derrota electoral de su partido. También los problemas internos, como la eterna disputa sobre el presupuesto del Estado, le costaron el respeto de los comunistas chinos.


En las reuniones bilaterales del 11 y 12 de noviembre con el jefe de Estado chino, Xi Jinping, el presidente de Estados Unidos debe actuar con confianza y expresar claramente su postura en temas ríspidos, explica el experto en Asia del Instituto CSIS, Michael Green. A pesar de que las conversaciones entre Obama y Xi figuran entre los puntos destacados del viaje, difícilmente traerán resultados concretos.


“Esto no es un encuentro al que le siguen los grandes anuncios“, señala Lieberthal. Habrá pocas apariciones públicas y por orden de los chinos no se harán declaraciones a la prensa. A lo sumo en forma privada Obama expresará su malestar por la situación de los derechos humanos en China, los ataques de hackers u otras críticas.


Pero sobre todo, a Washington le interesa mejorar la cooperación con Pekín. No sólo en China, sino en toda la región, Obama tiene que recuperar mucho terreno, según los expertos. Años después del anuncio de una reorientación de Estados Unidos hacia el Pacífico, muchos países aún están a la espera de la puesta en práctica de esta iniciativa, señala Green.


Además, el gobierno en Washington siempre vuelve a definir sus verdaderas intenciones. “Hay una lista de tres o cuatro prioridades, pero están en constante cambio”. No está claro si los estadounidenses centran su interés en la economía, en la seguridad o en una cooperación más estrecha, indica el especialista.


El presidente estadounidense tendrá una semana de tiempo para poner fin a la confusión y explicar claramente su estrategia: el próximo lunes en la cumbre de la APEC, el miércoles en la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) en Myanmar y por último, en la reunión de los 20 países más industrializados (G20) el 15 y 16 de noviembre en Brisbane, Australia. Allí, la Casa Blanca ha anunciado un importante discurso político del presidente sobre su política respecto a Asia.


En estas cumbres, Obama tendrá un gran número de encuentros personales importantes. Es probable que se reúna con el nuevo presidente de Indonesia, Joko Widodo, que mantenga encuentros a tres bandas con Japón y Australia y que probablemente en la APEC y el G20 su camine se cruce con el de su par ruso, Vladimir Putin. Si bien Moscú y Washington informaron que no hay planes de celebrar un encuentro entre ambos mandatarios, no es imposible que esto suceda.


Pero aterrice donde aterrice el “Air Force One” durante la gira relámpago, en todas partes las cuestiones económicas centrarán el debate, señalan los observadores. Obama quiere avanzar con el proyecto del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP), un acuerdo de libre comercio, que podría servir de modelo para un tratado entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos.


“Este es sin duda uno de los temas importantes que podrá promover a Obama”, asegura David Dollar, hasta 2013 representante del Departamento del Tesoro de Estados Unidos en China.