KurdosAl menos 33 yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) murieron en las últimas horas en la ciudad iraquí de Mosul y sus alrededores, entre ellos un dirigente que se encargaba de la venta de mujeres yazidíes secuestradas.


El portavoz de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK), Gayaz al Suryi, informó hoy a Efe de que una veintena de radicales perecieron en combates esta madrugada con las fuerzas kurdas “peshmergas” en la montaña de Bashiqa, 14 kilómetros al noreste de Mosul.


Los enfrentamientos duraron más de cuatro horas y se desencadenaron después de que miembros del EI atacaran una posición de los “peshmergas” en esa zona, según Suryi, que no precisó si las fuerzas kurdas sufrieron bajas.


Después de estos choques, la aviación de la coalición internacional bombardeó dos puestos del EI en Bashiqa, de donde se elevaron grandes columnas de humo aunque se desconoce hasta ahora si los ataques causaron víctimas. Por otro lado, los cadáveres de trece yihadistas fueron trasladados hoy a la morgue de Mosul, explicó a Efe una fuente del centro forense.


Algunos de los cuerpos -custodiados ahora por miembros del EI- presentan impactos de metralla y otros están totalmente calcinados. Uno de los fallecidos fue identificado como Mostafa Qerbash, apodado Abu Hosam, que murió a manos de las Brigadas de Mosul en combates en Tel Afer, 60 kilómetros al oeste de Mosul, según un comunicado difundido en internet por este grupo.


Qerbash era uno de los cabecillas del EI que vendía a las mujeres de la minoría yazidí secuestradas a otros miembros del grupo yihadista. Human Rights Watch (HRW) denunció el pasado octubre que el EI mantiene como rehenes a cientos de yazidíes en Irak, a muchos de los cuales ha forzado a convertirse al islam y a las mujeres a “casarse” con los yihadistas .


Más de 500.000 yazidíes y miembros de otras religiones minoritarias han huido del norte de Irak desde junio pasado, y otros cientos han sido asesinados por el EI, según datos de la ONU. Mosul, capital de la provincia de Nínive, cayó en manos del EI en junio pasado, cuando los yihadistas lanzaron una ofensiva relámpago en el norte de Irak y proclamaron un califato en este país y en la vecina Siria.