trabAlrededor de 250 mil trabajadores de la construcción que cada día contribuyen con el desarrollo del sector inmobiliario nacional, colocando varillas, bloques y levantando pesadas cargas, llevan sobre sus espaldas la realidad de no contar con un seguro médico o de accidentes que los proteja, mientras el pago por jornal a penas les alcanza para comer.


Las encallecidas manos, las quemaduras de su piel y las frecuentes lesiones en la columna, son el testimonio de un trabajo arduo, mal remunerado, pero necesario para el progreso. Construyen lujosos apartamentos, casas, hoteles, plazas y villas, pero muchos viven en arrabales, enganchados en barrancos o en cañadas de barrios periféricos a las metrópolis.


Carpinteros, varilleros, plomeros, mezcladores, electricistas y otros, a pesar de que aportan el 1% de lo que devengan para tener mejor calidad de vida y condiciones de trabajo, como lo contempla la Ley 6-86, presentan una situación cada vez peor. La misma legislación establece que sus patronos también deben aportar el 1% del valor de las obras, pero muchos no cumplen, acumulando deudas que sobrepasan los RD$500 millones.


Luis Medina Arias, presidente de la Asociación de Maestros Constructores de Obras, destaca que además de carecer de seguro y otras facilidades, el pírrico pago por jornal los empuja a abandonar las construcciones e improvisar en el motoconcho y las ventas ambulantes de frutas, víveres, empanadas y otros.


Mano de obra haitiana


Medina habla con temor del desplazamiento de que son objeto por la mano de obra extranjera, principalmente la haitiana. Aunque el artículo 135 del Código de Trabajo establece que en toda obra o proyecto el 80% de la mano de obra debe ser de origen dominicano y el restante 20% extranjero, esto no se cumple.


“El problema de la mano de obra extranjera es un cáncer para los trabajadores de la construcción (…) La gente se mete a guachimán porque ha sido desplazada por la mano de obra haitiana, no es que el dominicano no quiere trabajar construcción como se dice”, enfatiza.


Explica que en la actualidad un albañil “de primera” gana RD$1,300 por día, el de “segunda” RD$900 y el de “tercera” RD$800. En el caso de los haitianos, el albañil gana RD$557 y los ayudantes entre RD$350 y RD$375. Los ingenieros prefieren esa mano de obra porque además no exigen otros beneficios. Los haitianos, en su mayoría, no pagan alquileres porque muchos viven en las propias construcciones y “comen lo que aparezca”.


Desprotegidos


El trabajo de la construcción conlleva riesgos constantes como caídas, cortaduras, golpes y otros. Sin embargo, ese sector no está incluido en su totalidad en los beneficios de la Ley 87-01 de Seguridad Social. Incluso, el sector patronal elevó un recurso ante el Tribunal Constitucional alegando que como los trabajadores de la construcción están protegidos por la Ley 6-86, sería doble cotización recibir los beneficios de la Ley de Seguridad Social. Algunos patronos han optado por pagar una póliza como forma de no tener compromisos en caso de accidentes o muertes, sin embargo, son pocos los “privilegiados”.


Las pensiones


Luis Miguel Martínez, presidente del Fondo de Pensiones de los Trabajadores de la Construcción (Fopetcons), una entidad mixta entre el Estado, los trabajadores y los patronos, denuncia que sectores se empecinan en destruir la entidad que busca mejorar las condiciones de vida de los hombres y mujeres de la construcción.


Hasta la fecha, unos 4 mil albañiles, plomeros, carpinteros y demás, han recibido pensiones en los 28 años de existencia de la entidad. Como muchos han fallecido, 2,800 reciben los beneficios en la actualidad.


La semana pasada otros 200 trabajadores fueron favorecidos con pensiones, lo que implica una erogación de RD$174 millones al año. Se estima que para el 2015 el monto se eleve a RD$285 millones. Cada pensionado recibe RD$5,150 al mes, insuficientes para siquiera comprar los medicamentos. Muchos ya pasan de los 70 y 80 años y están enfermos producto del duro trabajo.


SIPEN estudia caso


La Superintendencia de Pensiones (SIPEN) fue apoderada de una evaluación de la situación de los trabajadores de la construcción por parte del Fopetcons y se ha estado trabajando en ese sentido. El superintendente Ramón Emilio Contreras Genao informó que han dado algunas respuestas, pero que hay algunos puntos por afinar, y manifestó que posiblemente antes de que finalice el año se tendrán noticias de su demanda.


Dijo que se hacen esfuerzos para incluir, no solamente a los trabajadores de la construcción, sino a la mayor cantidad de trabajadores al Sistema de Seguridad Social. Esta semana se darán los resultados de la evaluación que se hizo sobre los fondos que maneja el Fopetcons, como lo establece la Ley 87-01.


Testimonios


Temístocles Díaz Méndez es un carpintero de 84 años, de los cuales ha dedicado 66 a las construcciones y hoy vive de lo que le den sus hijos, a pesar de que se le ha descontado el 1% de sus ingresos durante muchos años. Trabajó en la construcción del Puente Juan Pablo Duarte, el estadio Quisqueya, en la fábrica de leche Indulac, en La Vega, y otras importantes obras. Es de los últimos beneficiados con RD$5,150.


Una pensión para comer


Emilio Féliz tiene 73 años, está enfermo de la columna, por lo que tiene que ser medicado, y dice que por años ha estado esperando una pensión “para comer”. La solicitó en el 2009, “pero gracias a Dios ya me salió”, expresa con alegría.