BailarinasSon frecuentes los titulares sobre explotación en el negocio del sexo. Pero incluso para aquellos que decidieron convertirse en chicas y chicos de compañía o bailarines eróticos por propia voluntad, la suya puede ser una industria difícil de abandonar.


Cada día miles de personas en el mundo dicen: “Lo voy a dejar”. Existen numerosas razones por las que la gente cambia de empleo o profesión. Pero cuando se trata de trabajadores de la industria del sexo, esa decisión puede ser más complicada y tener más matices.


Jennifer Danns trabajó como bailarina erótica a los 20, cuando estudiaba en la universidad, y dice que es una industria que puede llegar a absorber. “La gente empieza como bailarina exótica, es el primer paso. Pero luego se preguntan si hacer fotos o una película es tan grave. Tus propios límites pueden cambiar y también tu idea de lo que estás dispuesto a hacer. Es completamente diferente a la progresión normal de una carrera”.