cemA una semana del Día de los Fieles Difuntos, prácticamente no se ha avanzado nada en el acondicionamiento de los cementerios, los cuales presentan un marcado deterioro y abandono.


Para esta fecha, cada año se escucha el mismo clamor de parte de los deudos, quienes tienen la tradición de visitar las tumbas de sus seres queridos, lo que en estas condiciones se convierte en una decepción. La petición a unanimidad es que las autoridades acondicionen esos lugares y que se eviten los robos y actos de profanación de tumbas.


Las principales vías que dan acceso a los camposantos Cristo Salvador y Cristo Redentor presentan una aparente limpieza, pero es otra la realidad que se observa al adentrarse al interior de las manzanas que componen esos espacios.


La maleza sigue creciendo sin control, ocultando con su grosor las cruces, panteones, tumbas y hasta los estrechos caminos que hay entre un lado y otro. En comparación con el Cristo Redentor, el Cristo Salvador ocupa el primer lugar por su mal estado. Hay muchas calles que no están asfaltadas, generando polvo y a veces taponamiento entre los conductores.


La belleza del templo, que se encuentra en la entrada el camposanto, es opacada por la basura que la rodea y los cristales rotos, que intensifican su aspecto de antigua, aunque al parecer fue pintada no hace mucho tiempo. En el Cristo Redentor, trabajadores del Ayuntamiento del Distrito Nacional comentaron que de lunes a sábado brigadas remueven parte de la tierra que se ha acumulado en algunas vías.