pedPedernales. Apenas 12 enfermeras, de 30 que tiene el hospital General Doctor Elio Fiallo de esta población, hacen servicios diario, la única pediatra del centro hospitalario tiene cuatro meses de licencia médica, hace tres años no hay médicos cirujanos y el área fue cerrada, la médico internista está de vacaciones y tampoco hay técnicos ortopédicos para atender las fracturas de pacientes accidentados.


Cuando un paciente llega al hospital con fractura, se le dan las primeras atenciones e inmediatamente es referido y trasladado al hospital Regional Jaime Mota, de Barahona, distante a dos horas por la serpenteada carretera que enlaza ambas provincias. De dos ambulancias existentes, solo una funciona y, en la mayoría de los casos, el hospital carece de recursos para comprar combustible para el viaje. Ocasionalmente el paciente o la familia “serruchan” para resolver el problema.


Existe un angustiante problema, que se acrecienta y multiplica, y que enfrentan las autoridades del hospital: la masiva presencia de haitianos, particularmente mujeres parturientas, que cruzan la frontera y llegan al hospital, referidas por médicos haitianos, a dar a luz, sin un centavo. El hospital asume los costos del parto, la estadía y los medicamentos.


Cuando periodistas de HOY realizaron un recorrido por las instalaciones del hospital, de diez mujeres que ocupaban el área de maternidad, nueve eran haitianas, la mayoría jóvenes. Un significativo número de habitantes del país vecino se movilizaba por los pasillos en procura de asistencia médica. El panorama es desalentador en este hospital, construido en 1958. La precaria situación económica, falta de especialistas, de técnicos y de personal, estrangula el precario funcionamiento de este centro de salud.


El cuadro habitual del hospital se repite. Todos los días, desde temprano, llegan haitianos reclamando asistencia médica. La mayoría son de Ansapitre, Jacmel y otras comunidades de Haití cercanas al punto fronterizo de esta provincia, separada por una oxidada verja ciclónica, vigilada por varios soldados armados y un funcionario de la Dirección General de Migración.


Las autoridades del hospital aseguran que ocho de cada diez mujeres que dan a luz son haitianas. Los servicios médicos, naturalmente, son gratis, porque las vecinas huéspedes argumentan que carecen de recursos. Según los registros, el 80 por ciento de las parturientas haitianas consumen una cuota considerable del exiguo presupuesto del centro de salud de Pedernales, que es de RD$300,000 al mes.


Una moderna edificación contigua al hospital se construye para mejorar los servicios de salud en Pedernales. Se espera que se termine el próximo año y que el complejo médico sea equipado y dotado de personal especializado y de técnicos en diversas áreas.


Prioridades del hospital. El doctor Ramón Sócrates Mancebo, director del hospital de Pedernales, es un hombre paciente. Es nativo de la comunidad y tiene 23 años laborando en el centro hospitalario. Conoce los problemas que enfrenta, los retos y, eventualmente, las soluciones que deben aportar las autoridades de Salud Pública para mejorar los servicios hospitalarios aquí.


“La principal prioridad en estos momentos son los recursos humanos, entiéndase especialistas y la parte de la subvención que es mínima para mantener este hospital que maneja la provincia de Pedernales, que en adición también maneja el flujo de personas que viene de Ansapitre, Jacmel y otras comunidades de Haití cercanas a la frontera”.


Mancebo, quien lleva cuatro años dirigiendo el hospital, refiere que la cantidad de dominicanos y haitianos que asisten al hospital sobrepasa las expectativas “y la población se duplica, pues si en Pedernales somos 30 mil habitantes, de aquel lado, del lado haitiano, son 60,000 y todos se manejan por este hospital, de modo que 300 mil pesos que recibimos de subvención es una cantidad mínima para este hospital”.


Sobre las precariedades y la falta de personal en el hospital, Mancebo comentó que sólo 12 de 30 enfermeras hacen servicios porque el resto “están enfermas, pasan de 30 años haciendo servicios, y su gremio las instruyó que no deben trabajar de noche”. Muchos pacientes se quejan cuando observan que apenas hay dos enfermeras por servicio, “pero resulta que si tenemos una enfermera en maternidad y la llaman de emergencia, ella tiene que ir y deja la maternidad sola”.


En ocasiones, los usuarios llegan y se quejan de que nadie los atiende, pero la realidad es que las enfermeras están en otras áreas. Solo hay disponibles dos enfermeras por servicio y no dan abasto. “Exhortamos a las autoridades de Salud Pública, ahora que se están produciendo algunos cambios, que miren el hospital de Pedernales”.


“En el hospital tenemos más de tres años sin médico cirujano; el médico internista salió de vacaciones, porque le toca, y la médico pediatra está de licencia médica. El hospital más cercano que tenemos, el de Barahona, está a dos horas. Si en el trayecto el paciente hace una gravedad, se nos muere”.


Mancebo sugirió a Salud Pública formalizar contratos con médicos residentes que trabajen seis meses en hospitales fronterizos, requisito indispensable para que hagan la especialidad. “Si no cumplen, no deben graduarse y corren el riesgo de que si trabajan sin graduarse, entonces se le podría cancelar el exequátur”.


Se quejó de que de la subvención que recibe le descuentan el 45 por ciento para la adquisición de medicamentos del Programa de Medicamentos Esenciales/Central de Apoyo Logístico (Promese/CAL), institución que, según dijo, no suministra los medicamentos solicitados, “entonces eso nos obliga a ir al mercado, a laboratorios privados” a adquirir más caros que en Promese”.