najaComo medida de seguridad, tanto para los reos y para los familiares, la dirección de la Cárcel Najayo Hombres prohibió las visitas hasta que “se calmen las aguas”.


Ayer, a las 11:40 de la mañana Mercedes Lozada se secaba el sudor de sus manos temblorosas luego de saber que no le permitirían ver a su hijo Francis Miguel Burgos, de 23 años, quien fue herido de bala en un brazo el viernes pasado, en el intento de escape que se produjo en el penal.


“Es una acción abusiva que no permitan que yo, que soy su madre, pueda verlo ni darle comida ni agua y menos poder verlo y saber que está bien”, exclamó la señora desde las afueras de la cárcel, a la que acudió acompañada de la esposa del joven.


La angustiada señora dijo que los guardias aseguran que su hijo participó en el intento de fuga, armado con una pistola, donde cuatro reos resultaron muertos. Mientras que ella duda de que el joven, el cual está en una “celda de reflexión” y que está condenado a 30 años por homicidio, tenía un arma en su poder.


Lozada dijo que el viernes en la tarde su hijo la llamó luego de lo ocurrido y le dijo que lo iban a matar y que temía por su vida, “me dijo: mami ven a visitarme que temo por mi vida”, citó la mujer. Los domingos, decenas de familias acuden a visitar a sus parientes presos.


Lugareños aseguran lograron escapar dos presos colombianos


Un ambiente de tensión se percibía en los alrededores de la cárcel, ya que los lugareños temen a dar declaraciones por miedo a represalias. Un motoconchista, sin embargo, accedió a decir “la verdad”, pero sin identificarse.


En su testimonio explicó que una yipeta gris, la cual tenía tres días pasando por los alrededores de la cárcel, el viernes alrededor de las 2:00 de la tarde llegó hasta la puerta del lugar ocupada por cuatro hombres vestidos de guardias de seguridad y supuestamente se llevaron dos reos colombianos. Al retirarse, uno de los uniformados disparó hacia dentro de la cárcel e inició la balacera.


Abusivo


Los familiares de reos calificaron de abusiva la medida de no permitir visitas, al menos a las familias de los heridos.