nbaLa NBA ya ha hecho oficial lo que habia sido adelantado por el Wall Street Journal y corroborado por el New York Times: la Liga ha cerrado un acuerdo con Disney (que acapara accionariado de ESPN y ABC) y Turner (TNT) para renovar sus derechos televisivos en un apretón de manos que a priori será efectivo hasta 2025 a cambio de, cifra absolutamente histórica para la NBA, unos 24.000 millones de dólares.


En principio se mantendrá el statu quo de partidos en ESPN, TNT y ABC, que seguirá siendo la encargada de emitir la final. Para entender la magnitud de este acuerdo para la Liga, basta un dato: hasta ahora, Disney pagaba unos 485 millones y Turner unos 445 por temporada y en contratos que terminaban después de la temporada 2015-16. En las nuevas cifras que se manejan el aumento anual de ingresos será superior al doble y no muy lejos del triple. Y, como parte de esos ingresos van por convenio al bolsillo de los jugadores y se distribuyen a través de un aumento en el margen salarial, esta noticia no hace sino reafirmar que en dos años ese salary cap sufrirá un aumento exponencial que se reflejará en contratos nunca vistos hasta ahora.


Este acuerdo y la inyección de dinero que prometía ha estado detrás de grandes operaciones como la venta de los Clippers a Steve Ballmer por unos 2.000 millones de repente no tan inflados, y ha influido en la ingeniería de contratos: LeBron James, en el caso más claro, sólo firmó por dos temporadas con Cleveland Cavaliers en espera del anunciado aumento del salary cap que debería disparar los contratos, especialmente los que sae firmen por el máximo. Del mismo modo, los contratos en cifras muy elevadas de jugadores como Gordon Hayward (en Utah Jazz) o Chandler Parsons (Dallas Mavericks) pasarán a ser mucho más benevolentes para las franquicias que se moverán en ese nuevo marco económico.


En un cálculo todavía prematuro y básico, el siguiente gran contrato de LeBron (que cobrará 20,6 y 21,5 millones en esta temporada y la próxima, respectivamente) podría comenzar en unos 29 millones, lo que supondría un incremento de casi el 35%. El tope salarial, que para la nueva temporada está previsto en unos 63 millones de dólares (ya un 7% más con respecto a la temporada pasada) podría crecer en este nuevo escenario casi 16 millones más. Son, hay que recalcarlo, cuentas hechas antes de conocer los detalles de la gran operación televisiva y como gestionará la NBA finalmente su trasvase a las cifras totales de salarios. Sin embargo, el beneficio para los jugadores parece inevitable toda vez que es suyo el 50% del BRI (Basketball Related Income), un balance de ingresos en el que entra directamente el dinero obtenido a través de contratos televisivos.


Ese BRI, cuyo reparto fue uno de los grandes caballos de batalla en las negociaciones del último convenio colectivo, engloba los ingresos generados por NBA, NBA Properties y NBA Media Ventures, que incluye lo obtenido por venta de entradas, derechos televisivos y hasta explotación de parkings o palcos de lujo y venta de bebidas en los pabellones.