SalvoLa denuncia de la mujer era rotunda: el apartamento que acababa de comprar como nuevo se estaba desmoronando y necesitaba con urgencia alguien que la ayudara. Era el primer indicio de lo el día siguiente, el 12 de octubre de 2013, terminaría en tragedia: un edificio recién construido en el suelo y 11 personas muertas.


La mujer que se comunicaba con la línea de atención de emergencias de Medellín- la segunda ciudad colombiana, 450 kilómetros al oeste de la capital Bogotá- no podía ocultar su preocupación: el apartamento de unos 60 metros cuadrados, ubicado en un sector privilegiado y que recién estrenaba tras pagar una suma cercana a los US$110.000, estaba tan agrietado como si lo hubiera sacudido un terremoto.


Un miembro del Departamento de Atención y Gestión de Desastres de la ciudad escuchó a la mujer con atención y, al hacer las preguntas de rigor, cayó en la cuenta de que algo grave estaba pasando. “Me reportaron que la señora había escuchado un crujido, que después habían aparecido las grietas y que no sabía qué hacer. En una construcción de 22 pisos recién entregada eso no es una buena señal”, le dijo Gómez a BBC Mundo. El edificio en cuestión se llamaba Space. Gómez agarró su casco, su chaleco de rescatista y salió hacia el lugar.