ebola


Pooley, quien se contagió con el virus mientras trabajaba como voluntario en Sierra Leona, fue internado en una unidad especial de aislamiento en el Royal Free Hospital de la capital británica.


El paciente de 29 años ya no tiene ningún rastro de la enfermedad. “Tuve suerte de muchas maneras”, dijo.


“En primer lugar, en el nivel de cuidado que recibí, que es un mundo aparte de lo que la gente está recibiendo en África Occidental en este momento”.


Este miércoles la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que la epidemia ya se cobró la vida de 1.900 personas, una cifra de muertos mayor que todas las epidemias previas de la enfermedad, que fue detectada por primera vez en 1976.


Ante la gravedad de la crisis, las Naciones Unidas señalaron que hacen falta US$600 millones en suministros médicos y la OMS convocó una nueva reunión de expertos en Ginebra, Suiza, para analizar los mejores tratamientos disponibles y ver las formas de acelerar la producción de medicamentos experimentales.


El mes pasado los dos únicos estadounidenses infectados de ébola se recuperaron después de ser tratados con el ZMapp, que nunca antes había sido probado en humanos.