Jose


José Zamora pasó meses buscando un empleo acorde a sus capacidades.


El joven enviaba diariamente entre 50 y 100 currículos a los anuncios de trabajo que encontraba en Internet, pero no recibía respuesta. Su suerte cambió radicalmente cuando un día tomó la decisión de eliminar una letra de su nombre.


El joven decidió quitarle la ‘s’ a su nombre. De esta forma, José Zamora pasó a convertirse en “Joe Zamora”, un nombre con aire más anglosajón. Con su “nueva” identidad volvió a enviar su currículum a las empresas de su interés. Pocos días después la bandeja de entrada de su mail estaba llena de ofertas de empleo. No paraban de llegar.


“Mi nombre es José Zamora y tuve que quitarle una letra a mi nombre para obtener mi puesto de trabajo”, afirma el joven en un video en el que relata su experiencia. Según explica, “Joe” no modificó nada más en su currículo excepto esa letra. Lo que había hecho era, simplemente, “blanquearlo”.


Teniendo en cuenta la situación de Zamora no cabe duda de que la discriminación está presente entre los empleadores a la hora de evaluar a los candidatos en función del nombre o la raza del mismo. Consiente o inconscientemente, los empresarios discriminan en contra de los nombres que suenan a negros o hispanos, según afirmaba un reportaje de The New York Times.


Otro análisis anterior sobre la discriminación existente en el mercado laboral de Estados Unidos revela que las minorías reciben un 50% menos de respuestas a la hora de solicitar empleo que aquellas con nombres frecuentemente asociados a la raza blanca.


“A veces yo creo que la gente ni siquiera es consciente de que se prejuzga de esta manera, incluso por el nombre, pero lo hacemos constantemente”, sostiene Zamora.