Vilencia Jerusalen


Mientras la atención del mundo se centraba en los ataques aéreos y cohetes sobre Gaza e Israel este verano, una oleada de violencia sacudía las calles de Jerusalén, y sigue golpeando partes de esta dividida ciudad en el corazón del conflicto israelí-palestino.


El secuestro y asesinato de tres jóvenes israelíes por parte de palestinos y el posterior asesinato de un joven palestino a menos de israelíes en Jerusalén como aparente represalia provocaron una cadena de acontecimientos que llevó a la guerra de 50 días entre Israel y milicianos de Hamas en Gaza.


Los mismos sucesos también avivaron la violencia en las calles de Jerusalén, y la guerra de Gaza alimentó los enfrentamientos.


Durante julio y agosto se registraron en Jerusalén siete veces más ataques violentos sobre civiles y tropas israelíes que en los dos meses anteriores, según el servicio de seguridad israelí Shin Bet, y el grupo de derechos israelí Ir Amim documentó un aumento de los ataques israelíes sobre palestinos, con cerca de dos docenas de episodios.


En comparación con los combates entre Israel y Gaza, en Jerusalén se produjeron pocos muertos y heridos relacionados con el conflicto, y la violencia apenas se notó en los barrios judíos de la ciudad, donde las cafeterías y centros comerciales están a rebosar.


Pero algunos vecinos palestinos e israelíes dicen sentirse cada vez menos seguros con el otro bando.


“Va a explotarnos en la cara, como los túneles en Gaza”, afirmó Yael Antebe, una concejala de Jerusalén, refiriéndose a los pasos subterráneos que los milicianos de Hamas utilizaron durante la guerra para colarse en el sur de Israel y realizar ataques.


Por su parte, muchos palestinos dicen evitar los barrios judíos de Jerusalén, donde la tensión sigue alta, para evitar ataques o insultos.


En el último episodio de violencia, palestinos enmascarados saquearon el domingo una gasolinera y prendieron fuego a un surtidor para vengar la muerte de un palestino de 16 años que murió de las heridas sufridas en un enfrentamiento con tropas israelíes la semana anterior.


La policía israelí dice que el joven recibió una bala de goma en la pierna y murió del golpe en la cabeza que sufrió al caerse, pero una fuente palestina dijo que la autopsia atribuía su muerte al impacto de una bala de goma en la cabeza.


Las autoridades de Jerusalén dicen que los palestinos han atacado zonas disputadas de la ciudad en las últimas semanas, lanzando fuegos artificiales y bombas incendiarias a enclaves judíos en barrios árabes, y disparando balas a viviendas israelíes en Pisgat Zeev, una creciente zona judía que Israel ve como parte integral de Jerusalén, pero la comunidad internacional considera un asentamiento ilegal.


Una fuente de seguridad israelí indicó que el pico de revueltas palestinas fue una respuesta espontánea a la alta cifra de muertos palestinos en Gaza durante la guerra y a la muerte de dos adolescentes palestinos en Jerusalén, y no violencia dirigida por un grupo miliciano. La fuente habló bajo condición de anonimato por no estar autorizada a discutir el tema de forma pública.


El clérigo palestino y activista de la comunidad Abu Jdeir señaló que la violencia está relacionada con una ya antigua negligencia hacia los residentes palestinos, tanto por parte de la Autoridad Palestina como de las instituciones locales israelíes. El abandono escolar y el consumo de drogas son altos, los barrios están abarrotados y los jóvenes tienen escasos espacios abiertos donde jugar, señaló.


“Con la gente así, imagina cómo se sienten”, explicó. “Los problemas están creciendo”.