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SANTO DOMINGO. Representantes de sociedades de padres de escuelas públicas y colegios privados, así como directores de centros educativos mostraron su preocupación e indignación ante el reglamento del Ministerio de Educación sobre la convivencia armoniosa, que les quita autoridad para sancionar a estudiantes que exhiban un mal comportamiento.


Orlando Ferreira, presidente de la Asociación de Padres, Madres y tutores de la regional 18 de educación (Neyba e Independencia), Bolívar Sosa, representante de los dueños de colegios privados en el Consejo Nacional de Educación, y Margarita Sosa, directora del Colegio Brisa Oriental, en Santo Domingo Este, entrevistados, por separados, dijeron que la medida es grave, porque no se puede construir una sociedad que desconozca la autoridad de los maestros y los directores.


Ferreira sostiene que ante la poca responsabilidad que algunos padres tienen con sus hijos, en las escuelas públicas debe haber un medio que permita someter al orden y la disciplina a los estudiantes.


“Es preocupante e indigna la decisión, porque no fue consultada con los padres y los estatutos disciplinarios están vigentes”, expresó.


Dijo que la normativa funcionaría si los padres actuaran con responsabilidad ante los excesos de sus hijos, y recordó que desde los hogares hay muchos problemas y que los maestros son la única fuente que tienen para disciplinar a los estudiantes ante las inconductas.


Para Sosa, el documento estimula el desconocimiento de la autoridad escolar y piensa que no responde a la cultura dominicana.


Dijo que en la región Este han discutido el tema con directores y orientadores y que existe preocupación por lo que establece la normativa. “Es alto el rechazo al reglamento y se le manifestó a las autoridades del Ministerio de Educación porque no solo afecta al sector privado, sino a toda la comunidad escolar, la convivencia, pero no ha habido respuesta del Ministerio, que entiende que es lo máximo, y eso es lamentable”, dijo Sosa.


Para la directora del colegio Brisa Oriental, también de apellido Sosa, hay que tener cuidado con amarrarle las manos a las autoridades de los centros educativos.


Considera que si un estudiante comete un exceso debe tratarse, porque a lo largo se convierte en un problema para el centro educativo, los padres y para la toda la sociedad.


Explicó que cuando un director de un plantel educativo, público o privado, sanciona y expulsa a un estudiante, es porque ha agotado una serie de medidas. Advierte que hay que tener cuidado, pues a veces, por tratar de corregir un exceso se producen más daños.