yihadista


Al grupo islamista radical al Shabab le gusta comunicarse con los periodistas enviándoles mensajes de texto o llamándolos por teléfono, algo que puede resultar inquietante y, a veces, surrealista, para quienes los reciben.


Hace unos días, me desperté con un mensaje y una llamada perdida de al Shabab, que opera en Somalia y Kenia.


Como de costumbre, el mensaje estaba escrito en un inglés perfecto. Me informaba sobre un video que el grupo había producido, llamado “Más allá de las sombras”.


Decía que ofrecía un “retrato fiel” de lo que ocurrió cuando, el año pasado, unos comandos franceses trataron -sin éxito- de rescatar a un sospechoso de ser agente de inteligencia francés, al cual el grupo tenía como rehén.


Unos días más tarde, recibí otra llamada. La clara y relajada voz al otro lado de la línea me informó que iba a recibir un mensaje de texto sobre el papel del grupo en la muerte de un alto oficial de policía en Somalia que había tenido lugar ese día.


Unos segundos más tarde, llegó el mensaje. Y poco después, otra llamada para confirmar que lo había recibido. Ese es el patrón usual. Una llamada, un mensaje y otra llamada para chequear si el mensaje -o el comunicado de prensa, como al Shabab los llama- llegó.