Tiburon


En las profundidades marinas, los tiburones acechan. Pero las víctimas no siempre son peces. En ocasiones, la presa son los cables de fibra óptica.


Pero, ¿por qué a estos escualos les gustan los cables submarinos que se utilizan en redes de telecomunicación para la transmisión de datos?


Cuando los tiburones atacan, la prueba del delito suele quedar en el lugar: dientes. Pero es difícil cuantificar estos incidentes y determinar los efectos específicos en la infraestructura.


George Burgess, director del Programa de Investigación de Ataques de Tiburones en Florida, Estados Unidos, le dice a BBC Mundo que no hay ninguna base de datos que documente el número de mordiscos –ni los daños causados– porque se trata de información secreta, tanto en el área militar como en la industrial.


“No se quieren documentar estos incidentes. Los propietarios de los equipos que sufren algún daño, no quieren que se sepa dónde está el problema. Cuando a nosotros nos piden que determinemos qué pudo dañar un cable que nos traen, ni siquiera nos dicen el lugar en el que estaba”, explica.


El especialista explica que, mientras existan este tipo de conexiones marinas, los tiburones seguirán sintiéndose atraídos a los cables de fibra óptica.


¿La razón? Generan señales electromagnéticas que los atraen porque son similares a las que emiten los peces.