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Muchachas entre 13 y 15 años de edad acuden a diario a la maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, a otros centros públicos y a consultorios privados a someterse a exámenes para detectarse el “virus del papiloma humano” (VPH).


Una infección de transmisión sexual que si no es tratada, a los dos años puede generar un cáncer que obligue a la extirpación de los ovarios y la matriz y hasta causar la muerte.


La ginecóloga Rosa Migdalia Terrero Carvajal afirma que el virus del papiloma es más frecuente en jóvenes y que el preservativo para la relación sexual solo previene entre un 25 y un 50%.


Las personas portadoras de ese virus pueden vivir años con la enfermedad, y contagiar a otras, debido a que la enfermedad es asintomática, indica la doctora Terrero Carvajal.


Dos adolescentes narraron a Hoy la forma en la que viven con el papiloma humano. Una de ellas tuvo su primera relación sexual a los 11 años, con un amigo de la familia, y a los 13 años fue contagiada, en su segunda relación con un hombre, que le doblaba la edad.


En tanto, la doctora Rodríguez, quien pide reserva de su nombre completo, afirma que decenas de adolescentes y jóvenes en edad escolar abarrotan la sala de cuello de la maternidad Nuestra Señora de La Altagracia a solicitar la cura prolongada de lesiones de útero por infecciones de transmisión sexual, luego de que les han practicado pruebas de papanicolau y en ocasiones biopsias.


Deplora que algunas veces las escolares se presentan vestidas con una parte del uniforme. Enfermedad de transmisión sexual en cuerpo de niñas.


Una de las menores que aceptó contar su desgracia, cuya identidad no se revela, indica que su médico le ha comunicado que no podrá tener hijos y que pronto habrá que extirparle los órganos reproductivos, lo que le duele, porque soñaba con ser madre, con tener descendencia.


Su otro dolor es saber que la gente, en especial sus compañeros de escuela, se burlarán de ella el día que sepan de su enfermedad.


La ginecóloga. Terrero Carvajal explica que la enfermedad es más peligrosa a partir de los 30 años de edad y la contagian la mujer y el hombre.


Señala que lo bueno es que en jóvenes puede desaparecer en dos años, en un índice de un 80%, siempre que el paciente lleve una vida sana.


Afirma que incluso puede desaparecer sin tratamiento y que existen dos vacunas para controlar el virus, aunque deja claro que no hay cura vibalente y la tetravalente. Recomienda la prueba del papanicolau de base líquido para detectar infecciones vaginales.