Dado De Alta


El doctor Rick Sacra, que ingresó al Nebraska Medical Center (Centro Médico de Nebraska) hace tres semanas con Ébola fue dado de alta el jueves.


“Los Centros para Control y Prevención de Enfermedades me declararon sin riesgo y libre del virus”, dijo Sacra en una conferencia de prensa. “¡Gracias a Dios, los amo a todos!”


Sacra bromeó acerca de ser ahora fanático de por vida de los Huskers cuando él agradeció a su equipo médico, la unidad de biocontención y a su amigo el doctor Kent Brantly.


Sacra y Brantly fueron infectados con Ébola mientras trabajaban en Liberia con la organización de ayuda Serving in Mission. Sacra estaba tratando pacientes en una clínica de obstetricia en Monrovia, y no estaba tratando a pacientes con Ébola de manera directa. Dijo que no sabía cómo se infectó con el virus, pero que es posible que una de las mujeres que él ayudó tuviera la enfermedad.


Brantly, que dio negativo en las pruebas del virus mortal después de varias semanas de tratamiento en Atlanta, voló a Nebraska donde Sacra está aislado y le donó sangre.


Los médicos creen que Brantly tenía anticuerpos que Sacra necesitaba para ayudar a su sistema inmunológico a combatir el mortal virus.


Además de la transfusión de sangre, los médicos dieron a Sacra un cuidado agresivo de apoyo, incluyendo electrolitos y fluidos intravenosos.


Los médicos de Nebraska también le dieron a Sacra un medicamento experimental llamado TKM-Ébola, el cual recibió recientemente la aprobación de la FDA para un uso más amplio.


Los pacientes norteamericanos del Emory University Hospital en Atlanta – Brantly y Nancy Writebol – recibieron un medicamento experimental diferente llamado ZMapp, el cual fue desarrollado por la empresa de biotecnología Mapp Biopharmaceutical Inc.


Debido a que los médicos aún saben muy poco acerca de cómo combatir el virus del Ébola, ellos le dijeron a Sacra que como médico él era un paciente muy útil. Él era capaz de dar informes detallados sobre sus síntomas.


Sacra ha hecho labor sanitaria misionera durante los últimos 25 años. Había volado a Monrovia en agosto después de saber que sus colegas de SIM se habían enfermado. Sacra se preocupó porque el Ébola podría causar un “efecto dominó” en el ya vulnerable sistema de salud de Liberia y que las personas con enfermedades comunes no recibirían ayuda.


Cuando Sacra llegó a Monrovia, eso es exactamente lo que encontró. Su esposa, Debbie, dijo que no había un solo par de guantes de látex para comprar en toda la ciudad.


Sin equipo de protección, las clínicas médicas cierran. Ella dice que Sacra condujo de ferretería en ferretería en busca de botas para proteger a su personal.


Cuando él por fin pudo abrir la clínica, para algunos, era demasiado tarde. Ella dice que docenas de mujeres embarazadas que necesitaban cesáreas se presentaron en la clínica después de no poder encontrar ayuda en ningún otro lugar en la ciudad.


Para cuando estas mujeres llegaron a la clínica de Sacra “solo la vida de las madres podía salvarse”, dijo Debbie Sacra.