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SD. Desde 2004, en República Dominicana se han aprobado seis reformas tributarias, con el fin de enfrentar la estrechez del espacio fiscal que aún, al día de hoy, persiste de forma peligrosa.


Por esta razón, más temprano que tarde, el Gobierno presente o el que le reemplace en 2016, deberá realizar otra reforma tributaria, pero en un marco fiscal más amplio que incluya el gasto. En el caso dominicano, para esa ocasión talvez se diga que a la séptima va la vencida.


Esta nueva reforma respondería a la necesidad de mantener la sostenibilidad de la deuda pública, que enfrenta el riesgo de recorrer una “senda explosiva” por causa de factores externos y fiscales.


Estas amenazas son los frutos de la acumulación de déficits primarios desde 2008, pero sobre todo, del 2012, cuando los cerrojos del control fiscal saltaron por los aires, por los desenfrenos en el gasto que el clientelismo político provocó en la campaña electoral de ese año.


Este panorama es reflejado en el informe del Banco Mundial titulado “Necesidad de espacio fiscal y mejora en el uso de los recursos públicos”, de marzo de 2014.


La investigación concluye que las sucesivas reformas fiscales “no han abordado temas estructurales que se reflejan en la reducida base fiscal y (en el) sesgo hacia la tributación indirecta”.


Aun tras la reforma de noviembre de 2012, la recaudación de ingresos fiscales depende ampliamente del IBIS, y su “productividad es dramáticamente baja”.


Entre las opciones propuestas para el corto plazo, los economistas sugieren generalizar el ITBIS a todos los productos, a la vez que se compensa el efecto de la regresividad del impuesto con transferencia directas hacia los quintiles más pobre de la población.


Asimismo, proponen racionalizar las exenciones fiscales, luego de realizarse un análisis de costo -beneficios. Además, plantean incrementar la transparencia y gobernabilidad en el sector minero mediante la adhesión del país a la Iniciativa por la Transparencia de las Industrias Extractivas.


De ese modo, dicen, se garantizaría una mejor transparencia en uso de los impuestos que paga la Barrick Gold, y el país se cuidaría de padecer “la maldición de los recursos”


Aconsejan, además, implementar “impuestos ecológicos” y unificar los impuestos a los combustibles en un solo impuesto único. Además, proponen eliminar gradualmente las exenciones del impuesto societario para las zonas francas.


Renuentes a pagar impuestos
El reto que enfrenta el Gobierno y la sociedad dominicana para realizar una nueva reforma que busque incrementar la recaudación fiscal para contribuir a reducir la pobreza y la desigualdad “no es únicamente un desafío fiscal, también tiene una dimensión de gobernabilidad”, señalan los analistas. En la República Dominicana, los ciudadanos están renuentes a pagar impuestos en un contexto de baja confianza institucional, falta de transparencia y baja calidad de los servicios públicos, observan.