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Las madres y padres de pacientes ingresados en el hospital Robert Reid Cabral se sumaron ayer a la vigilia protesta que organizó el personal de salud en demanda de que el Gobierno acuda en ayuda de ese centro plagado de hacinamiento y filtraciones.


Los médicos, las enfermeras y los residentes se apostaron ayer en una vigilia de una hora con la que reclamaban, cartelones en mano, el adecentamiento de sus áreas de trabajo. De su lado, familiares de niños ingresados y de los que van a consulta, narraron las penurias que existen en un hospital donde no hay agua.


El personal paralizó por una hora sus labores, luego de la visita del viceministro de Salud Nelson Rodríguez Monegro, quien llevó a las autoridades un plan de mejora que no satisfizo a los manifestantes. La vigilia estuvo encabezada por médicos de los diversos servicios del centro, a ellos se unieron enfermeras, bioanalistas y familiares de pacientes.


El doctor Waldo Suero, cardiólogo pediatra dijo a los periodistas que con la vigilia se buscó que las autoridades visualicen soluciones a los problemas que afectan al hospital y limitan la calidad de la atención a los pacientes que en este caso son niños.