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SANTO DOMINGO. En América Latina, las finanzas públicas son todavía frágiles, están alejadas de su potencial de recaudación, y reflejan un modelo social y económico “inequitativo que perpetúa la concentración de poder y las discriminaciones”.


Concluye el informe “Justicia fiscal para reducir la desigualdad en Latinoamérica y el Caribe”, divulgado este miércoles por Oxfam Internacional.


República Dominicana persiste como una fiel exponente de esa realidad de desigualdad y exclusión. Oxfam destaca que durante la década del 2000,”menos del 2% de la población (dominicana) escaló a un grupo de mayores ingresos”.


Y esto no ha cambiado mucho. En 2012, el 20% más pobre de la población dominicana (primer quintil) apenas captó el 4% de los ingresos, integrando ese triste grupo latinoamericano junto a Bolivia, Honduras, Paraguay.


Oxfam es una confederación internacional de 17 organizaciones que trabajan en aproximadamente 90 países con el objetivo de identificar soluciones a la pobreza y la injusticia social en el mundo.


En su informe, observa que la región que conforman Latinoamérica y el Caribe se caracteriza por “albergar sociedades de baja movilidad”.


Esta realidad es contraria al de la “sociedad móvil”, donde todas las personas, sin importar la posición económica en la que nacen, tienen la oportunidad de progresar.


“La pobreza y las desigualdades son evitables y no caen del cielo. El diseño del sistema fiscal es un espejo de la voluntad política de los gobernantes para crear, afirma Rosa Cañete Alonso, directora de Oxfam en República Dominicana.


Al igual que en América Latina, una estructura tributaria regresiva e inequitativa recrudece la injusta concentración de los ingresos y la riqueza, según la entidad.


Explica que detrás de una insuficiente recaudación está el sesgo hacia los impuestos indirectos, y el desequilibrio en el esfuerzo fiscal que asumen los distintos actores económicos.


Cañete sostiene que la estructura tributaria de República Dominicana en 2012 se basaba en un 64% en impuestos al consumo y al comercio exterior, (impuestos indirectos) y sólo un 36% en impuestos a la renta y patrimonio.


Con la reforma tributaria de 2013, los impuestos indirectos pasaron a representar el 58.2% del aumento de la recaudación previsto.


La estructura tributaria, la mala calidad, “son causas” de los malos resultados en el combate a la pobreza y la desigualdad, dice.


Una deuda millonaria


Oxfam narra que la reforma tributaria realizada por el gobierno de Danilo Medina, en 2012, fue para afrontar una deuda millonaria que dejó el anterior gobierno del mismo partido:


“En 2012 el presidente Leonel Fernández dejó al país un agujero de casi 3,500 millones de euros, más de un 8% del PIB en concepto de gasto no aprobado por la Ley de Presupuesto durante el año electoral”.


Expone que el Movimiento Justicia Fiscal denuncia el retroceso, tanto en la secuencia, como en la calidad de los informes publicados por la Digepres.