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MOCA. Manuel Marte, residente en un área que se negó a ubicar y nativo de este municipio, recorre las calles del poblado, vestido con indumentaria musulmana, con pasos acelerados y un megáfono en mano, a través del cual anuncia que se acerca el fin del mundo.


El recorrido de Marte, quien  se describe como un predicador natural, atrae la atención de numerosos curiosos y transeúntes, que lo seguen por varias cuadras.


Dijo que predica en las calles de Moca, “porque el fin del mundo se acerca y no podemos permitir que Satanás se apodere de las almas”.


“Tenemos que predicar, porque dice Jesús de Nazaret, que estemos preparados, porque no se sabe la hora ni el día”, es uno de los mensajes que corea  Marte   por su megáfono.


Ataviado con una bata blanca, una capa azul oscura, un turbante rosado en la cabeza y sandalias negras con medias blancas, Marte llama a los mocanos a arrepentirse de inmediato de sus pecados, para no ser condenados al infierno.


Cuando se le preguntó de cuál lugar procede, respondió: “Yo, vengo de Adán y Eva”. Añadió que “vine a decirles que los ángeles están aquí y esto es santidad de Dios”.


Contra los homosexuales


Su prédica, también es contra los homosexuales, cuya relación, calificó de “malísimo, porque Dios manda que hay que casarse hombres y mujeres y en la iglesia”.


Marte señaló que no teme que lo cataloguen de “loco”, y aclaró que no pertenece a ningún partido político.


“No, no soy político”, respondió. Explicó que nadie le está pagando para predicar el fin del mundo “y el precio mío, es la salvación de ustedes”.


Pidió no preguntarle cuándo específicamente se acabará el mundo según él. “No me hagan esa pregunta, porque no hay fecha”.


Dijo que tiene más de 30 años predicando en las calles y esa es su principal misión en la vida.


“Puedo ascender al cielo en cuerpo y alma, como lo hizo Jesús, porque ustedes tienen que entender que cuando hay fe y hay esperanza, todos iremos al cielo”, sostuvo Marte, alejándose en la distancia sin dejar de vocear el mensaje en su megáfono, pero nunca mostró la cara.