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SAN CRISTÓBAL.- Agentes del Departamento de Inteligencia de la Policía Nacional en esta provincia desmantelaron una  academia policial tildada de falsa y apresaron a dos hombres, incluido un extranjero, quienes se hacían pasar como coronel y mayor de ese cuerpo armado estatal.


También se encuentran detenidos en la comandancia de esta provincia alrededor de 30 jóvenes que recibían entrenamiento policial por el supuesto coronel identificado como  Rafael Leónidas Duvergé Moronta, quien es interrogado para ser llevado ante el juez.


Según supo El Nuevo Diario, recientemente fueron “graduados”,  alrededor de 400 jóvenes que luego fueron integrados  a “labores de seguridad ciudadana” en barrios de esta ciudad.


El acto fue realizado en una institución pública y, sorprendidos en su buena fe, asistieron funcionarios y autoridades de aquí. La voz de alarma habría sido dada a las autoridades, ya que los presuntos policías, en sus labores, extorsionaban a ciudadanos, especialmente a los “motoconchistas”.


Hasta el momento no ha sido identificado el extranjero que se hacía pasar como mayor policial, y quien daba charla a los jóvenes reclutados en al menos 30 barrios de la ciudad de San Cristóbal.  Al momento, unos 1,800 jóvenes estaban registrados para ser entrenados.


El comandante de San Cristóbal, coronel Fausto Tomás Aquino, explicó a El Nuevo Diario que el falso coronel dirigía una academia “policial” paralela a la Academia de Hatillo 2 de Marzo de la Policía Nacional, haciendo pagar a los reclutados entre 500 y 1,000 pesos y que les prometía salarios de alrededor de 14 mil pesos a partir de este mes de septiembre.


Dijo que la “Academia de Seguridad Ciudadana”, entrenaba a los reclutados en el Parque Radhamés de esta provincia, quienes eran provistos de las vestimentas y carnet que los identificaba como miembros de la “institución del orden”, un tèrmino que se atribuye a la Policía Nacional.


Las autoridades policiales se incautaron de camisetas y gorras con el logo de la Policía y   mantienen bajo custodia la oficina donde eran confeccionados y/o falsificados los carnet y otros documentos,  en espera de la decisión de los jueces que apoderen del caso.


Tras el arresto de los supuestos oficiales, más de 200 personas que habrían sido estafadas se presentaron al cuartel policial, mientras que otros abandonaron la ciudad al enterarse que estaban siendo buscados con fines de interrogatorios.