Ebola


Viajaban creando conciencia acerca de la propagación del mortal virus del Ébola. En su lugar, al parecer, se encontraron con la violencia.


Ocho personas en un equipo de Ebola murieron en Guinea, cerca de la frontera con Liberia, dijo un portavoz del gobierno en un comunicado el jueves.


Los ocho guineanos, que formaban parte de una campaña de sensibilización contra la propagación del virus de Ébola fueron asesinados y sus cuerpos fueron encontrados en el sureste de Guinea.


Entre ellos se encontraban trabajadores de la salud y periodistas locales.


Los residentes de la pequeña ciudad de Womey lanzaron piedras contra el equipo cuando llegó a principios de esta semana, lo que obligó a huir, dijo el portavoz Albert Damantang Camara.


Algunos miembros del grupo fueron capaces de llegar a la cercana ciudad de Nzerekore con seguridad, dijo, mientras que otros nueve fueron a buscar refugio en los alrededores Womey. De los nueve, solo un hombre fue encontrado vivo, escondido en las cercanías de la ciudad.


El gobierno de Guinea ha condenado enérgicamente los asesinatos y se comprometió a perseguir a los responsables y llevarlos ante la justicia. Camara dijo que las fuerzas de seguridad se han desplegado para apoyar la investigación en curso, y seis personas han sido detenidas en relación con el incidente.


La lucha contra la propagación del virus del Ébola “debe ser una oportunidad para que los guineanos a dejar de lado sus diferencias y permanecer unidos en este esfuerzo nacional”, dijo.


Las circunstancias y el motivo de los asesinatos no fueron inmediatamente conocidos, pero Camara señaló que las fuerzas de seguridad han sido desplegadas para apoyar la investigación que está en curso.


De acuerdo con datos oficiales, el virus ha matado hasta el momento a más de 2.400 personas en
África.


“Estas muertes deben investigarse, pero no deben detenernos en nuestro diálogo con las comunidades.
Debemos seguir explicándoles nuestro trabajo y demostrar empatía hacia las víctimas, sus familias y la comunidad”, dijo este viernes el doctor Pierre Formenty, especialista de la OMS para esta enfermedad.


“Sin eso no será posible que nos escuchen y no se podrá controlar el brote”, dijo el epidemiólogo, quien ha regresado a Ginebra tras trabajar un mes en Liberia para detener la propagación del letal virus.


Formenty dijo que las trágicas muertes violentas le recordaban al asesinato de 4 profesores en Congo Brazaville, durante una epidemia también de ébola en 2003 y justo antes de la llegada de un equipo internacional al lugar.


“Había mucha ansiedad entre la población y algunos grupos manipularon el sufrimiento de la población con fines políticos” en ese entonces, relató.


Como aspecto positivo, el especialista de la OMS sostuvo que últimamente “hay señales de que la población en las zonas rurales empiezan a entender la enfermedad y que deben cambiar parte de su comportamiento frente a ella”.


“Queremos acompañarles en este cambio de comportamiento hasta el control final de la enfermedad, pero no será tarea fácil”, recalcó.