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El Cairo (Redacción). Según informó el medio israelí The Jeruslaem Post, un grupo de yhiadistas cercanos a Al Quaeda ha difundido el vídeo de una decapitación de grupo llevada a cabo en Egipto.


En la grabación se pueden ver a cuatro personas arrodilladas por delante de un grupo de personas encapuchadas y armadas. Se trata del grupo radical Ansar Beir al Maqdis (Seguidores de la Casa de Jerusalén).


Las víctimas vienen decapitadas con un cuchillo y luego las cabezas vienen apoyadas en el suelo del desierto que se tiñe del color rojo de la sangre.


El vídeo ha sido publicado en la web del grupo de Yihadistas del Sinaí. La organización acusaba a las víctimas de ser espías de la agencia israelí Mosad.


Los asesinatos grabados son similares a las imágenes publicadas en Internet por el Estado islámico, que se ha apoderado de una gran parte de Iraq y Siria, lo que sugiere que Ansar Bayt al-Maqdis podría haber sido inspirado por el grupo, conocido por sus decapitaciones y ejecuciones.


Sin embargo, esta es la primera vez que los yihadistas egipcios emulan al EI, que han decapitado a multitud de rivales en Siria e Iraq.


“Dios ha hecho posible que vuestros hermanos muyahidin de Ansar Beit al Maqdis descubrieran una célula de espionaje que trabaja para la Mosad y está implicada en el derramamiento de sangre de los muyahidin”, dice uno de los yihadistas, leyendo un comunicado en el vídeo.


En la nota también amenaza a “los judíos y a los que espían para ellos” con vengar sus ataques y descubrir sus escondites.


“Nuestro mensaje a los judíos es que la ‘umma’ (nación musulmana) despertó de su letargo y dios le muestra los planes de los judíos contra los musulmanes”, advierte. Por último, señala que no olvidarán a las víctimas de la vecina franja palestina de Gaza y pide la colaboración de la población del Sinaí para dar con los espías.


Después de la revolución de 2011 en Egipto que derrocó a Hosni Mubarak, varios grupos yihadistas se hicieron fuertes en el Sinaí, y recrudecieron sus operaciones tras la destitución del presidente islamista, Mohamed Mursi, en julio de 2013. Ansar Beit al Maqdis y Agnad Masr (Soldados de Egipto) se han atribuido la autoría de muchos de los atentados perpetrados en el último año.