ebola


Los restos del sacerdote español Miguel Pajares, el primer europeo fallecido a causa del Ébola.


Fueron inhumados hoy en un cementerio de Madrid después de haberse celebrado esta mañana un funeral en memoria del misionero, al que acudieron personalidades de la Iglesia y de la política.


Solo los familiares más próximos acudieron al entierro, que finalmente no tuvo lugar en el panteón de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, a la que pertenecía Pajares, que fue la opción barajada inicialmente.


Pajares, de 75 años, falleció ayer en un hospital de la capital española tras contagiarse del virus del Ébola durante su estancia en el Hospital San José de Monrovia (Liberia), donde cuidó al director del mismo, el hermano Patrick Nshamdze, que también murió por el virus.


Días antes de ser repatriado en un avión del Ejército del Aire, acondicionado para el traslado, el religioso declaró que quería regresar a España para recibir una atención sanitaria adecuada.


Pajares era tratado en Madrid con un suero experimental, denominado ZMapp, que también se administra a dos ciudadanos estadounidenses con similar patología.


Por su parte, la religiosa de origen guineano y pasaporte español Juliana Bonoha, que viajó a Madrid desde Liberia junto al padre Miguel Pajares, será sometida, previsiblemente hoy, a una tercera prueba para descartar un posible contagio del virus del Ébola, después de que las dos primeras dieran resultado negativo.


Las autoridades madrileñas anunciaron hoy que desinfectarán con lejía y bombonas de hipoclorito sódico todas las instalaciones del hospital madrileño en las que hayan estado Miguel Pajares y Juliana Bonoha y quemará todo el material utilizado con estos religiosos.


En los últimos cuatro meses, esta epidemia que afecta a Liberia, Guinea Conakry, Sierra Leona y Nigeria, ha causado la muerte a 1.013 personas y ha infectado a 1.848, según datos proporcionados ayer por la Organización Mundial de la Salud (OMS).