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La aplicación en República Dominicana del programa “Cultivando Agua Buena” (CAB) podría poner fin a los contratos onerosos para la recogida de basura que han firmado diversos ayuntamientos con empresas privadas, mediante un sistema de reciclaje con la participación de la población.


Brasil ha logrado con la ejecución de este proyecto un exitoso sistema de reciclaje de desperdicios que comienza en los hogares de 29 municipios, ubicados en los alrededores de cuencas hidrográficas intervenidas por este programa.


La delegación dominicana que visita esta ciudad para conocer los alcances del programa CAB visitó ayer la Central de Materiales Reciclables que funciona en el municipio Santa Helena, donde el 35 por ciento de la basura que genera la ciudad es separada y comercializada.


Para recolectar los desperdicios el municipio se apoya en la Asociación de Colectores de Basura, entidad que ya forma parte del sistema de recolección de residuos sólidos del cabildo de Santa Helena.


“Antes recibíamos entre 200 y 300 reales (moneda de Brasil) por captar la basura, pero luego de entrar en operación la Central de Materiales Reciclables recibimos un promedio de 1,500 reales al mes”, reveló el presidente de la Asociación Valdenino Lazaratto.


Para garantizar que la basura llegue reciclada desde los hogares, también otorgan un descuento de 20% en la factura por el servicio a los hogares que la entreguen clasificada.


El reciclaje de la basura es tan riguroso que incluso separan los envases de acuerdo al producto que contienen. En la Central se pudo observar cómo colocan separadas las botellas plásticas de refrescos, aceites, jugos y otros artículos.


El programa “Colecta Solidaria” comenzó con apenas tres captadores de desperdicios en Santa Helena, pero ahora cuenta con 45 que permiten reciclar tres toneladas de desperdicios por día en un municipio de 25,000 habitantes.


Periódicamente reciben también la visita de escuela para observar el proceso y sensibilizar sobre las ventajas del reciclaje a los estudiantes, quienes a su vez se convierten en promotores con sus padres y en los sectores donde residen.


En la Central de Reciclaje que visitó la delegación dominicana, doce mujeres trabajaban en ese momento en la máquina de separación de basura, cada una con la encomienda de clasificar un desperdicio específico. El 70% de los trabajadores son mujeres que reciben el beneficio de las estancias infantiles.


“Ser colector de basura es una profesión reconocida aquí”, precisó Jair Kotz, superintendente de Gestión Ambiental de Itaipú Binacional, la empresa que auspicia el programa CAB, el cual será replicado por primera vez fuera de Brasil en República Dominicana, una iniciativa que lidera el Ministerio de Energía y Minas.


El ejecutivo de la empresa brasileña indicó que antes los captadores de basura trabajaban en condiciones vulnerables y explotados, pero ahora reciben una remuneración de acuerdo a su desempeño.


La delegación de República Dominicana que visita Brasil para observar el programa CAB está integrada por doce instituciones de los sectores público y privado.