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El psiquiatra Larry Young se basó en fundamentos de las bases neurológicas de comportamientos sociales complejos. Cree que el ser humano ha aprovechado un circuito neuronal que originalmente se desarrolló para el vínculo entre madre e hijo durante la lactancia, ahora se utiliza para fortalecer la cercanía y el vínculo con la pareja. Y los pezones tienen mucho que ver. Informe21


Cuando los pezones de una mujer se estimulan durante la lactancia, la oxitocina, también conocida como “la droga del amor”, inunda su cerebro, lo que ayuda a enfocar su atención y afecto en el bebé. Sin embargo, varias investigaciones afirman que este circuito no sólo está a disposición de los recién nacidos.


Los investigadores han concluido que la estimulación de los pezones femeninos aumenta la excitación en la gran mayoría de mujeres y activa las mismas áreas del cerebro como si se tratase de una estimulación vaginal o clitoriana.


Cuando una pareja se estimula por medio de caricias, masajes, especialmente la mujer libera importantes cantidades de oxitocina, como cuando alimenta a un recién nacido, sólo que en este escenario la oxitocina se centra en la parte sexual, fortaleciendo sus deseos de vincularse con la pareja en turno. En otras palabras, los hombres pueden volverse más atractivos mediante la estimulación de los senos de la mujer. La evolución, en cierto sentido, hizo que los hombres adultos sientan esta afición por los senos.