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Para promover un desarrollo saludable de la sexualidad de tus hijos, ¿debes privarlos de compartir con sus amigos? ¿Monitorear en secreto las páginas a las que accede en Internet? ¿Revisar sus mensajes de texto?


El terror del “sexting”, la posibilidad de que tus hijos estén sexualmente activos, el fácil acceso a Internet y portales pornográficos…


Estas son solo algunas de las preocupaciones típicas de muchos padres a la hora de asimilar que sus pequeños ya no son tan niños como pensaban, y que comienzan a adentrarse a un mundo en el que se sienten motivados a explorar la sexualidad.


A esta preocupación se añade que hoy día no basta con orientarlos. En realidad, muchos adolescentes se las ingenian para contestar sus preguntas a través de una fría página en la web, en vez de ir donde papá o mamá.


Sí, es importante iniciar lazos de comunicación desde la infancia. Pero también, comprender que “el adolescente está estableciendo reglas y probando límites.


Esa búsqueda puede llevarlos a tener una conducta impulsiva, arriesgada, que no mide las consecuencias”, expone la Dra. Carmen Valcárcel Mercado, experta en sexualidad humana.


Además, expone que estudios revelan que el uso de condones y la posposición de actividad sexual van en aumento pero es, especialmente, en adolescentes estadounidenses. “Los estudios más recientes realizados
con los adolescentes en Puerto Rico dicen lo contrario”, alerta.


Lo que pudieran estar haciendo tus hijos


Hay que ser realista. Aunque pienses que tu hijo o hija de 12 o 13 años es muy “bebé” y que no presta atención a los temas de sexualidad, es muy probable que ya haya indagado a través de aplicaciones –y los consejos de sus amigos- sobre este mundo.


Aunque te empeñes en pensar que tu hijo está ajeno a explorar la sexualidad, lo cierto es que “si consideramos que la tecnología trae una inmediatez que satisface muchas de las interrogantes de los adolescentes en un instante, podemos entender porqué los adolescentes adoran las tecnologías más modernas”, expone la sexóloga.


Prácticas comunes


La doctora menciona las siguientes:


Uso de la tecnología para explorar la sexualidad Acceder a las redes sociales (Facebook, Twitter, Snapchat, Kik, Instagram, WhatsApp y otras), en especial las de mensaje instantáneo, facilita la dinámica de flirtear y hasta mantener mensajes en grupo.


“Sexting” Enviar mensajes relacionados con cualquier tipo de actividad sexual que puede incluir textos, fotos o vídeo, en especial, a través del teléfono celular.


Dinámica en grupo Siempre existen las actividades relacionadas con la interacción entre los jóvenes en sus grupos de pares. Los clubes y grupos de adolescentes con intereses similares pueden promover ambiente para la exploración sexual.


Las relaciones de pareja son muy comunes a esa edad, y muchos lo hacen solo por seguir la presión de grupo. Y definitivamente la actividad sexual es propicia, especialmente, cuando existe gran presión de grupo.


“Mi hijo jamás haría eso”


Es común escuchar sobre conductas en los adolescentes que criticamos y reprobamos, en especial por considerarlas inapropiadas y hasta dañinas. Sin embargo, cuando miramos a nuestros hijos adolescentes nos decimos a nosotros mismos: “El mío jamás haría eso”.


“La verdad es que pensar así es arriesgado pues el que no pensemos algo no significa que no ocurra”, advierte Valcárcel Mercado.


La doctora añade que “la “ceguera” que nos ocasiona la cercanía puede evitar que hablemos sinceramente con nuestros adolescentes para evitar problemas. Hay situaciones que no se atreverían a mencionarnos si no indagamos”.


¿Debes rebuscar entre sus cosas?


“Volverse policía de un adolescente no es muy útil”, aclara la sexóloga. “No fomenta la comunicación, y crea desconfianza”. Además, advierte que “verificar la historia de las computadoras, tener todas las contraseñas, no funciona hoy día”.


¿Por qué? “Los adolescentes conocen tan bien la tecnología que usan hasta aplicaciones que enmascaran las búsquedas o cambian las contraseñas”, explica.


“Conocer esas tecnologías y fomentar un ambiente de honestidad son las mejores herramientas para prevenir el mal uso y abuso de la tecnología”.


Qué hacer


La sexóloga menciona los siguientes consejos:


Edúcalos Una preocupación común hoy día es el acceso fácil a información sexualmente explícita. Esto hoy día es casi inevitable.


Sin embargo un adolescente educado aprenderá a controlar sus visitas a estos “sites” o lugares de Internet, y podrá compartir sus preocupaciones con sus padres o algún adulto capaz de guiarle.


No seas tímido Hablarles de sexualidad no suena divertido. Pero muchos estudios indican que cuando se hace con información correcta, adecuada para su edad, experiencia y nivel educativo los niños y adolescentes, pospondrán la actividad sexual hasta más tarde en la vida. Además, si deciden involucrarse en conductas sexuales, se protegen más que los no educados.


Valida su opinón Escucha su sentir y edúcate sobre sus intereses. Dale participación en la toma de decisiones significativas y enséñale a asumir responsabilidades y a afrontar las consecuencias de esas decisiones.


Monitorea su círculo de amistades Debes estar pendiente de lo que nos dicen los amigos, los compañeros escolares, los maestros y cualquier otra persona que esté en contacto prolongado con nuestros hijos. Verifica cualquier información antes de tomar acción.


Sobre la tecnología Establece las reglas para su uso. Mantén una comunicación abierta y honesta. Si te escuchan, o no, debes mantener la calma y ofrecer un ambiente de confianza y respeto. Debes escuchar y tratar de no espantarte con lo que te diga, sin importar cuán descabellado te parezca.


Si no entiendes sus planteamientos, entonces pregúntale directamente qué desea saber. Sí aún así no sabes la respuesta, dile que buscarás la información que necesita y búscala.


Alerta a los depredadores sexuales En un mundo globalizado, la movilidad de una persona permite el transporte en cuestión de horas de un país a otro. Sin embargo, la mayoría de los depredadores son cercanos.


Vecinos, amigos u otros conocidos pueden abusar de aquel que no tiene la malicia para entender las dificultades y peligros de la seducción mal intencionada.


Debes conocer qué hacen tus hijos, dónde están y con quién. No tengas miedo de establecer límites razonables y recompensar la conducta sana y responsable. Organiza actividades para tus adolescentes, involúcrate y participa.