0934806e496026d7d449aeb8dc10c447_300x226El presidente Barack Obama dijo que, inmediatamente después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos hizo cosas que estaban mal, se excedió e incluso “torturamos a algunos señores”.


Obama hizo comentarios en torno a una investigación del Senado sobre las técnicas de interrogación de la CIA. Se espera que en las próximas semanas se dé a conocer un informe sobre los resultados de esa pesquisa.


El mandatario dijo que es importante recordar lo horrorizados que estaban después de esa masacre, pero consideró que también es importante acordarse de que Estados Unidos debe mantenerse a la altura de sus valores.


Obama señaló que tiene total confianza en el director actual de la CIA, John Brennan. Éste se disculpó con los senadores después de que el inspector general de esa agencia de inteligencia halló que sus empleados, en una acción impropia, registraron las computadoras de personal del Senado que efectuaba la pesquisa sobre las prácticas de interrogación y detención posteriores a los atentados del 11 de septiembre.


Arremete contra republicanos


Barack Obama acusó a los republicanos de redactar un proyecto de inmigración “extremista y sinsentido” sabiendo que la medida no sería aprobada.


Los republicanos buscan aprobar una ley que allane el camino a la deportación de más de 500,000 inmigrantes que llegaron a Estados Unidos de niños sin autorización, y para hacer frente a la ola de menores de edad que han aparecido en la frontera sin acompañantes adultos.


Obama dijo que los republicanos saben que la medida ni siquiera tendrá éxito en el Senado. Deploró que los de la oposición ni siquiera intentan resolver el problema, y que lo único que desean es fingir que lograron algo antes de irse de vacaciones.


Tomará medidas difíciles por su cuenta


El presidente aclaró que una vez que los congresistas salgan de receso, tendrá que tomar medidas difíciles sobre inmigración por su cuenta.


Los republicanos se mostraron optimistas de que un revisado proyecto de ley de seguridad fronteriza convencerá a los conservadores más renuentes y le dará una victoria política a su partido dividido.